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Bolivia: Iglesia y los esclavos

    La Iglesia y los “esclavos” guaraní

Xavier Albó: jesuita, antropólogo e investigador de CIPCA
Xavier Albo es jesuita, antropólogo e investigador de CIPCAUna frase del Sr. Cardenal ha causado revuelo. “Se nos habla de que hay lugares llenos de esclavos…Que nos muestren la verdad, que nos digan dónde los encontramos”.

Era una alusión al lenguaje con que se habla no sólo ahora sino también desde antes para referirse a la dependencia que siguen teniendo demasiados guaraníes “empatronados” en algunas haciendas del Chaco.

Después Mons. Terrazas comentó que su frase había sido descontextualizada por los medios. Efectivamente, el contexto central de la homilía, que yo mismo escuché por la red ERBOL era el Buen Pastor, que cuida a sus ovejas y muere por ellas, a diferencia de los mercenarios.

Busco “esclavo” en el diccionario y encuentro la segunda acepción: “sometido rigurosa o fuertemente a alguien o algo”. Es la que aquí podría corresponder. Se usa también en Naciones Unidas, al referirse a “formas modernas de esclavitud”, en la Iglesia universal y en la boliviana.

Por ejemplo en su tan oportuna Carta Pastoral de 2000: La Tierra, Madre fecunda para todos, al hablar de otra situación comparable de “empatronados” en el otro extremo del país, nuestro Cardenal y todo los obispos del país afirman: “son formas disfrazadas de esclavitud” (nº 36).

Que las hubo y las hay en el Chaco es indudable. Algunos hitos telegráficos:
1892. Matanza de Kuruyuki, con casi 1000 muertos. Sigue un incremento brutal de haciendas con peones cautivos.

1957. La Reforma Agraria recién intenta entrar en Huacareta. Sus impulsores son emboscados y asesinados por los patrones. Son encarcelados pero salen a los diez meses por ser del MNR. La Reforma se hace allí al revés, consolidando las haciendas.

1982. El libro Caciques y Patrones de Kevin “Benito” Healy difunde en detalle el sistema de servidumbre que allí persiste. Ya nole dejan volver a la zona.

1992. Centenario de Kuruyuki. Asiste el presidente Jaime Paz. Miles de guaranís le exigen tierras; él les da material escolar. El obispo de Cuevo sí recoge el reto y, como buen pastor, en cuatro años logra comprar 8.397 hectáreas en que rescata y libera a 193 familias.

1996. Seis años de movilizaciones indígenas han logrado introducir la Ley INRA de Goni la figura de territorios indígenas (TCO). Pero frena compra de fincas no saneadas.

1997. Los guaraní inician varios trámites de TCO, incluido el de Alto Parapetí.

2005. La oficina andina de la OIT dictamina: “el caso del Chaco es el más dramático de trabajo forzoso en la región andina”; estima que hay de 5 a 7.000 afectados.

2007, noviembre. Rodolfo Stavenhagen, relator de Naciones Unidas para los pueblos indígenas en misión oficial a Bolivia logra, a pesar de sus 80 años, llegar hasta la zona de conflicto y reitera firmemente la denuncia.

2008, 13 abril. Homilía del Buen Pastor. Al atardecer, la caravana del equipo de Reforma Agraria, acompañado de un grupo de guaraníes, intenta sin protección policial ir a Itakuatía en Alto Parapetí para una reunión de la APG que dé inicio al saneamiento, que incluye verificar si existe o no esa servidumbre forzosa (lo que pedía el Cardenal).

Al acercarse a Cuevo, escabullen el bloqueo convocado por ganaderos y autoridades locales, pero más allá caen en una emboscada que los apedrea, inutiliza varios vehículos y persigue con perros y palos a los que huían por el monte.

Entre otros, una joven es capturada y mantenida amarrada y humillada en un poste de la plaza en plena lluvia hasta que unas señoras –bendito sea Dios– la sueltan. Los más de 40 heridos son todos del mismo bando y casi todos guaraní. Les acongoja la conciencia de que todo ello suceda tan cerca del terrible Kuruyuki de 1892. A mí me recuerda también Huacareta 1957 y me hace temer el mismo (no) resultado.

2008, 16 abril. Mons. Terrazas, ya mejor informado, acuerda con el Gobierno que la Iglesia participe en el grupo ampliado de verificación del alcance de esas servidumbres forzosas.

Habrá que ser cauteloso, pues en Alto Parapetí, donde la APG ha identificado 7 comunidades “cautivas” con 229 familias, ya 88 de sus empatronados han sido “forzados” a salir: antes de que llegue la comisión muchos empatronados deberían emigrar y muchas vacas ajenas deberían inmigrar…

El Sr. Cardenal añadía “No nos dejemos llenar la cabeza sólo con zumbidos de odios y rencores” y lo ejemplificaba con lo de “esclavos”.

¿Podrá, deberá aplicarse y explicitarse esa advertencia, con la influyente voz del pastor, también frente a quienes “llenan con zumbidos la cabeza” de esos bloqueadores para que teman que les quitarán todas sus tierras?, ¿frente a los poderosos y tan notoriamente sesgados medios de comunicación de Santa Cruz, su propia diócesis?. Tal vez ayudaría también a quitar trancas y tejer puentes.

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