Estados Plurinacionales

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Fernando Huanacuni Mamani / Comunidad Sariri
En el proceso de reconstitución de nuestra libertad e identidad, los pueblos originarios ya desde la década de los 90, a través de constantes reflexiones, en seminarios y encuentros, proyectamos un horizonte claro: el cambio de los Estados uninacionales a Estados plurinacionales.

Habiendo comprendido que las repúblicas son los Estados uninacionales, que sólo reconocen una cultura: la occidental, y promueven un proceso de homogeneización y aculturación a lo occidental.

Estados Plurinacionales. Foto: katari.orgA diferencia del Estado uninacional, que asume que su población está integrada por personas de una sola nación; el Estado Plurinacional asume que está integrado por personas de varias naciones. En este sentido, la implementación de la estructura del Estado Plurinacional es el primer paso de la descolonización.

El planteamiento del Estado Plurinacional, que propone un cambio estructural, emerge de la cosmovisión ancestral indígena originaria. Para comprender lo que es el Estado plurinacional tenemos que comprender primero la cosmovisión ancestral originaria; segundo, la historia de la lucha de los pueblos originarios; la resistencia ante la Colonia, y de cómo este concepto emerge en la agenda internacional de las naciones originarias como una estrategia en el horizonte de la reconstitución de las naciones ancestrales.

La plurinacionalidad es una declaración pública para incorporar perspectivas diferentes en relación con la comunidad y a la Madre Tierra, estamos hablando no solamente de soberanía nacional, sino también de soberanía patrimonial de la región y de un planteamiento no sólo de liberación, sino de una estrategia de constitución de nuevos Estados.

Plurinacionalidad es un Estado conformado por varias naciones, pero con una memoria histórica común. Es aceptar nuestra matriz originaria cultural, una vida en común marcada no por la exclusión ni por la sola inclusión, sino por la integración en todos los ámbitos de la comunidad.

En su primera etapa, la plurinacionalidad es un mecanismo jurídico de defensa de nuestros territorios del modelo meramente extractivista de la lógica depredadora de occidente. Más adelante deberá consolidarse el derecho a tierra y territorio, la reconstitución de nuestras propias formas de Gobierno y los niveles de autonomía.

El Estado Plurinacional, desde su concepción, es un cuestionamiento estructural al Estado colonial; es un nuevo diseño estructural que reconoce a las naciones ancestrales que moran en su territorio y plantea la unidad en la diversidad. Pero no se trata de un reconocimiento sólo cultural, es un reconocimiento de tierra y territorio.

En el ordenamiento jurídico de occidente, el derecho fundamental es la vida y la libertad, pero para las naciones originarias el derecho a tierra y territorio es el derecho fundamental. Por tanto, nuestro proyecto político no sólo es transformar el Estado desde la lógica comunitaria, sino la reconstitución de nuestra tierra y territorio como parte del resarcimiento de la deuda colonial.

Pero todo esto no se va a lograr si el Estado no emprende un proceso de descolonización, es decir salir de una lógica individual para entrar en una lógica comunitaria.

Estamos saliendo de una estructura colonial, de lógica individual, desarticulada y jerárquica, que también ha marcado la forma de administración de las instituciones públicas. En los ministerios, además de erradicar la corrupción o la burocracia, necesitamos una nueva estructura, una nueva lógica de administración.

Habiéndose reconocido Ecuador y Bolivia como Estados Plurinacionales y después de haberse redactado en ambos países nuevas constituciones, debemos estar conscientes de que ambas se inspiran en un concepto inherente de la cultura de la vida: vivir bien o buen vivir como horizonte por transitar.

En términos ideológicos, este horizonte implica la reconstitución de la identidad cultural de herencia ancestral milenaria, de recuperar conocimientos y saberes antiguos, una política de soberanía y de dignidad nacional y la apertura a nuevas formas de relación de vida (ya no individualistas sino comunitarias), a la recuperación del derecho de relación con la Madre Tierra y la sustitución de la acumulación ilimitada individual de capital por la recuperación integral del equilibrio y la armonía con la naturaleza.

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