Katari y Bartolina

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    Tupac Katari y Bartolina Sisa en la naciente Asamblea Plurinacional

Daniel Ramos Mayta ABI
Los dos líderes de las revolución indígena más grande de la historia boliviana, Tupac Katari y su esposa Bartolina Sisa, acompañarán desde el lunes las sesiones de la naciente Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, en el marco de un nuevo período de gobierno del presidente Evo Morales.

Tupac Katari. katari.orgComo en 1781, la presencia de los dos héroes andinos circunda la Sede de Gobierno, y también Bolivia, representada por 166 asambleistas nacionales, ya que sus retratos se encumbran junto a los Padres de la Patria, Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, colgados en los hemiciclos de las Cámaras de Senadores y Diputados.

“A mí solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”, sentenció en el 15 de noviembre de 1781 Tupac Katari a sus verdugos, antes de ser descuartizado por cuatro caballos de los españoles.

Un año después, al amanecer del 5 de septiembre de 1782, la heroica guerrera aymara y jefa de las fuerzas independistas de las naciones originarias andinas, moría ahorcada.

Previamente Bartolina Sisa fue flagelada, violada, azotada, arrastrada a puntapiés en un inmenso charco de sangre y paseada desnuda montada en un burro, en la plaza colonial de La Paz, hoy “Plaza Murillo”.

Los verdugos de esos indígenas rebeldes descuartizaron sus cuerpos y exhibieron sus cabezas, clavadas con picotas, y sus extremidades en las distintas comunidades campesinas y caminos donde sembraron la sublevación contra la corona española, “para escarmiento de los indios”.

En 1781 la ciudad de La Paz quedó cercada por indígenas con el propósito de recuperar el territorio andino de manos del poder colonial.

Siglos después, a partir de este 22 de enero las imágenes en lienzo de Tupac Katari y Bartolina Sisa se exhiben en la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional como símbolos de un augurio milenario hecho realidad a través de Morales y los millones de bolivianos que posesionaron a un indígena en la Presidencia de Bolivia por segunda vez, en las elecciones del 6 de diciembre de 2009.

En contraste, el presidente Evo Morales además de ser investido el pasado viernes con una banda rojo, amarillo y verde y el escudo patrio, lució también los colores de la wiphala, bandera de la lucha indígena que se convirtió en símbolo nacional.

Morales ostentó la medalla del libertador Simón Bolívar, que data de 1826, y el vicepresidente Álvaro García Linera una inédita medalla con los rostros de Túpac Katari y Bartolina Sisa, en concordancia con el nuevo “Estado Plurinacional de Bolivia”.

Actualmente la Plaza Murillo, corazón de La Paz, ya no es un escenario de luto y sangre, donde se exhibe la tortura y la represión contra los indígenas, hoy los habitantes de la ciudad, migrantes aymaras en su mayoría, y los todavía originarios forman parte de la nueva Asamblea Plurinacional.

En la Colonia y la República, todo brote político e ideológico indigenista era reprimido, hoy los pueblos indígenas y los movimientos populares hilaron un proceso de cambio nacionalista en Bolivia entorno a Evo Morales, quien sumó al tejido a la mayoría de los sectores sociales.

Hoy la mayoría de los más de 10 millones de bolivianos y bolivianas caminan al lado de Morales, con soberanía y con una economía nacional en crecimiento.

Tupac Katari y su esposa retornaron simbólicamente para consolidar lo que en 1781 parecía una derrota y se convirtió en un mito victorioso, “…A mí solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”, dijo antes de ser asesinado por los españoles.

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