Nacionalismo aymara

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Prolegómenos del nacionalismo aymara

Pablo Velásquez Mamani / periodicopukara.com
El pasado 15 de septiembre del año en curso se presentó un libro denominado:Estado Federal Aymara de Kawi Castaya, texto que por primera vez es el intento de presentar y fundamentar el Nacionalismo Aymara.

Un cambio en el corazón de Latinoamérica
Prolegómenos del nacionalismo aymara

La idea nacionalista étnica no es nueva, y es algo en que la generación actual “indianistaskataristas” confluyen, pero desde diferentes perspectivas.

Sin embargo, esta propuesta necesita de mayores argumentos para lograr su objetivo, motivo por el cual me veo en la necesidad de presentar algunas premisas iniciales y perfectibles al respecto, no sin entrar en debate y provocación con los contrarios al aymara.

El legado del indianismo y katarismo
Hace un par de meses en un artículo breve, dejé por sentado, que el indianismo y katarismo son ideologías de transición, aún vigentes, aún útiles, pero inacabadas.

No obstante, son la cimiente del nacionalismo Aymara,  ideologías proto-nacionalistas.  Y como discurso (acción) inicial tiene limitaciones, pues son hijos de su tiempo y su perspectiva.

Ambas hablan del aymara, el indianismo del kechua-aymara, el katarismo del  kolla (aymarakechua).

Por lo último, puede deducirse que entre los las distintas vertientes de indianismos y katarismos, asumimos dos como las más importantes. Esto en el entendido de la construcción de una teoría política. Desde luego, nos referimos a Fausto Reinaga en el indianismo y Fernando Untoja en el Katarismo.

Las proposiciones fundamentales redimibles de ambos: la liberación India y la hegemonía kolla, existe una continuidad e influencia innegables para el buen lector y entendimiento, a pesar de la tozuda insistencia en diferenciarse personalidades y subjetividades.

Se advierte que la liberación india, mediante la constitución del poder indio, y su oposición: indio-blanco, habla y busca la nación india (kechua-aymara). Cuando Reinaga habla del indio dice: “el indio no es una clase social, el indio es una nación”

La hegemonía kolla, la lógica del ayllu y su rivalidad, identifica mejor a la nación: la aymara (kechua) o kolla. Cuando Untoja explica lo aymara, lo hace en términos de: “la nación Aymara”

Sin duda, es evidente el tratamiento y el fundamento de la nación en nuestros dos autores. Pero ni Reinaga ni Untoja llegan a ser nacionalista aymaras.

Nación y globalización: más allá de la lengua
Dos de las peroratas más usadas para contradecir al nacionalismo se refieren: a la globalización y la lengua.

Estas superficiales controversias se deben a la incomprensión de lo evidente y la aparición de mitos contemporáneos.

El fundamento del mito de la globalización significa la suposición de la ciudadanía universal. Y la imposibilidad de sociedades cerradas.  Pero la ciudadanía universal, no es más que la otra cara de la moneda y el extremo del provincialismo.  No existen sociedades cerradas, ni ciudadanía universal, son solo pretensiones.

El mundo actual está compuesto por naciones y su organización de Estados, y su máxima representación son las Naciones Unidas. Esa es una constatación sencilla e inobjetable, y los discursos exacerbados o reduccionistas son tan solo especulaciones antojadizas.

En la antigüedad, en el medievo, en la modernidad, y en la actualidad se supuso una  globalidad territorial. Naciones aparecen  y desaparecen; la ilusión de que la historia está acabada no puede darnos un norte de movimiento. Sino implica las condiciones de nuestra época, y la capacidad de adaptación a estas circunstancias.

La nación aymara ha demostrado capacidad para esa adaptación, y potencialidad para desarrollarse.

Toda nación busca su Estado propio. La nación aymara busca su soberanía política, busca su Estado Aymara, para existir y aportar a este mundo.

Muchas veces se reduce la nación a la lengua, pero la historia mundial ha demostrado que la lengua es un elemento más de la nación.

Se pregona que el aymara que no sabe hablar la lengua aymara, jaqe aru, ya no es aymara. Incluso que el que no es campesino ya no es aymara. Y reduce al aymara a una simple clase social, o una determinación culturalista. Tales aseveraciones no comprenden qué es la nación aymara y buscan la negación de lo aymara y su “avance”, para excusarse e instrumentalizarlo como: mestizo, campesino o proletario.

Pero el aymara en la actualidad, se halla mayoritariamente en las ciudades y es mayoría poblacional, se dedica al comercio y la manufactura, habla varios idiomas, tiene estudios superiores, y viaja por el mundo, es decir el aymara está globalizado, es moderno.

Muchos de ellos ya no manejan la lengua originaria, usan el castellano, el inglés, para transmitir sus ideas y demandas, usan el mandarín, el portugués para hacer negocios, pero no por ello dejan de ser aymaras, solo  utilizan otras lenguas para progresar y crecer, como otras naciones también lo han hecho.

La nación no solamente es la lengua, es muy importante ciertamente, pero no lo es todo. Si se hace la inversión lógica o parangón a otros contextos, podrá notarse la falacia.

Entonces la nación Aymara es más que la lengua, y el aymara es un ser moderno y globalizado. El aymara “hablará” plenamente su lengua y “existirá” en el mundo cuando tenga su propio Estado.

El nacionalismo aymara y sus cualidades
La historia de los nacionalismos es tan diversa como la cantidad de naciones. Pero cierto es que nos hallamos en un mundo de naciones (Estado).

Podemos hallar naciones tan tradicionales y de larga data como la India o la China; modernas con un criterio de auto identificación como la Suiza; descolonizadas como Sudáfrica; de combinación entre tradición y modernidad, como Pakistán, Japón y Corea, o federadas como EE.UU.

Toda nación busca su camino de constitución, su nacionalismo. Porque el nacionalismo es solución planteada por la misma población, es la solución dada por el ser nacional, es una propia respuesta de acuerdo a las características de la nación.

El nacionalismo aymara es una respuesta a la nación aymara, a sus necesidades y aspiraciones específicas. Consecuentemente, no como puede ser como otro, no puede imitar otra nación. Su destino, su futuro es decisión propia. He ahí donde reside la soberanía nacional, la soberanía de la población. Es decir, de Aymaras para Aymaras.

Resumidamente las cualidades del nacionalismo Aymara deben entenderse como: Respuesta ante la insuficiencia o el legado del indianismo y katarismo.

Respuesta fehaciente y alternativa al marxismo, al  anarquismo y al nacionalismo boliviano.

Túpac Katari
Nacionalismo aymara

Razón gnoseológica social o una sociología de lo nacional. Solución a la colonización y la fragmentación social y ontológica.

La reconstitución nacional aymara. Forma de existir en un mundo globalizado. La necesidad de la completar la nación. Expresión de la potencia de la nación aymara.

El nacionalismo Aymara como respuesta geopolítica e histórica de todos  los aymaras, kollas de Bolivia, Perú, Chile y Argentina. Los principios  rectores de la re constitución de la nación son: La autoafirmación: la gestión de los nacionalistas con la nación.

La satisfacción y plenitud del ser nacional: comunidad imaginada. Prácticas culturales: comunidad étnica y racial. Respuesta a la condición colonial, la afirmación de lo propio, y el yo humano. Territorio: posesión innata y de derecho.

La constitución de la Aristocracia Aymara
El nacionalismo Aymara comprende la completitud y plenitud de la nación. Si puede resumirse en una frase lo que significó la colonización es que: fragmentó a la nación. De tal forma que tenemos una sociedad descoyuntada, escindida, fragmentada.

No hay una relación  y reproducción cultural entre las partes diversas, entre empresarios aymaras y universitarios aymaras, entre  pueblo aymara e intelectualidad aymara, porque el Estado colonial boliviano nos divide. Divide al mismo aymara en su familia, padres y abuelos aymaras divididos de la hijos aymaras; lo divide en su mismo ser, o ser aymara o fingir ser cholo o mestizo, he ahí la degeneración del birlochaje.

A esa división debe hacerle frente la Aristocracia Aymara, la reunificación de la nación aymara, la reconstitución de nación kolla. Cuando el aymara reconstituya su nación, será libre, tendrá su propio Estado.

Toda nación tiene una aristocracia, y cuando los españoles invadieron estas tierras, eliminaron primero a nuestra aristocracia. Desplazaron al poder político poniéndose en la cima, pero por el enquistamiento colonial, no solo reemplazaron a los individuos, sino a la producción cultural.

Y es por eso que ellos determinan los cánones culturales, que niegan los nuestros. Y como nación sometida y no libre, nuestra población se ha visto en la necesidad y obligación de reproducir  los cánones extranjeros, o la ambivalencia cultural.

Nuestra nación  aún mutilada y seccionada ha logrado sobrevivir, y no sólo eso, sino avanzar, esa la potencia aymara, el poder kolla.

Ha logrado conquistar el mercado, y sobreponerse pese a  la animadversión del Estado boliviano, y otros Estados. Pero: tiene dinero, sin mucha consciencia. Tiene educación,  sin mucha perspectiva.

Porque nuestro pueblo hasta ahora tan sólo ha reproducido su cultura. Es tiempo de generar nuestros propios cánones culturales, no solo re-producir, sino producir nuestra cultura ahora y de acuerdo a nuestro contexto.

Sea bienvenida la Aristocracia Aymara, porque es la que producirá los cánones de producción cultural aymara. Canon del aymara triunfador, culto, bello, virtuoso, etc.

Respuesta al marxismo, al anarquismo y al nacionalismo boliviano
Como se habrá constatado, el nacionalismo boliviano  es un fracaso, y es incompatible con el nacionalismo aymara. Sea el nacionalismo liberal del MNR, o sea el nacionalismo exótico comunista del MAS, son la negación del aymara, y por tanto, los anti-aymaras.

El aymara busca su propio Estado y no puede convivir y depender de otro. No hay otra forma de hacer nación, este es un país de indios aymaras.

A los comunistas hacerles notar que como nación creemos en la burguesía y no solo el proletariado; que apoyamos la acumulación de riqueza de nuestros qamiris (burgueses aymaras) para que logren acumular más; apoyamos la economía de mercado porque nuestra población ha demostrado que es capaz de jugar con sus reglas y adaptarse, hasta incluso triunfar.

La economía de mercado es útil al aymara. Y si hay pobreza, solo el aymara podrá sacar de la pobreza al aymara cuando tenga su propio Estado.

A los anarquistas informarles que los aymaras, desde el principio del indianismo y el katarismo, buscan el poder, la composición de su propio Estado a su semejanza. Tiene un sistema social jerarquizado y muy bien ordenado. Es moderno y citadino, y busca nuevas formas de coexistir con el mundo. Ni está estancado en el campo y la comunidad ideal, ni solo es capaz de la producción agrícola, también propende a las artes liberales, a la formación de alto nivel, y a los placeres humanos.

Tanto el marxismo como el anarquismo, en este territorio, han caído en anatopía y anacronía.

El aymara debe seguir su propio camino, y a nadie más. Esta es una cuestión política, no ética, no moralista,  por tanto, ni es de interés  responder a derroteros ajenos, a culpas de extranjeros, a  sueños de hippies, o satisfacer prejuicios externos.

Si estas ideologías exógenas quieren hacer política, los invitamos a sumarse al nacionalismo aymara. Es tiempo de dividir las aguas turbias de las claras, como nos ha enseñado la historia.

Como sucedió con Zarate Willka,  aparentan ser amigo del aymara, pero lo traicionan y se unen contra el indio,  se dan la mano una vez más entre izquierda y derecha para  mantener el Estado colonial boliviano.

Esta es la encrucijada: O se unen al aymara o están en su contra. O apoyan las aspiraciones y demandas aymaras, o solo nos utilizan y traicionan para sus propósitos comunistas, anarquistas o coloniales. Sólo el Aymara, liberará al Aymara.

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