Perú ya no vale un Perú

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Perú ya no vale un Perú

Máximo Kinast
¿La situación en el Perú? Jodida, como en todo el mundo. Difícil, pero hay gente honesta.

La cultura andina de la ‘minka’ (trabajo colectivo voluntario en favor de un miembro de la comunidad); del ‘ayni’ (deuda que contrae o recibe el beneficiario de la acción solidaria de la minka y que le obliga moralmente a devolver la ayuda recibida, aunque no sea cuantificable ni personalizada); del ayllu (o pueblo o nación, o lugar en el que se vive en comunidad), y la concepción del espacio tiempo einsteniano, como el “aquí y ahora”, junto a casi un instinto solidario y de honestidad, se oponen a la corrupción generalizada y aceptada como normal en las ciudades costeras.

Eso nos ha permitido ir derrotando al fuji-aprismo, las dos bandas mafiosas que controlan (o controlaban) el Poder Legislativo (los fujis) y el Poder Judicial (Alan García). Pero puede ser una victoria pírrica. Hay una atomización en las bandas o familias mafiosas.

No hay un Pablo Escobar. Hay docenas de Pablitos que controlan la plantación, el cultivo, la elaboración de la pasta base, el transporte y la salida del país de la coca. Somos el primer productor mundial de coca, con el Visto Bueno de la DEA, de las fuerzas armadas del Perú y la bendición de Keiko y de Alan.

Hay otras mafias, como la Minería ilegal, que se roba el oro, no paga impuestos, tiene niños y niñas en esclavitud, deforesta la selva y contamina los ríos. Es fácil decir que deforesta, es difícil que cualquier ser humano en cualquier lugar del mundo comprenda que eso le afecta porque esa selva produce la cuarta parte del aire que respira la humanidad.

Y los Madereros ilegales, que derriban árboles centenarios, asesinan y arrinconan a la comunidades indígenas que custodian y protegen esos árboles, que a su vez sujetan la escasa capa de tierra fértil, que en su ausencia arrasan las lluvias y la selva se desertiza y cada vez hay menos producción de oxígeno…

Y otras mafias menores, como trata de esclavos, tráfico de animales exóticos, ladrones de tierras, sin contar las grandes compañías mineras que invierten en Responsabilidad Social (otra forma de mentir, socialmente aceptada), porque somos un país minero…

Lo peor es que estamos en un sistema democrático, legal y constitucional perverso, engañoso. Hay un delincuente que tiene audios comprometedores con la Banda de los Cuellos Blancos del Puerto, que mintió sobre sus estudios y que históricamente fue lacayo de la Jueza al servicio de Montesinos.

Este delincuente es el Fiscal Supremo del Perú. Fue elegido con su voto más el de otros dos fiscales miembros de los Cuellos Blancos. Todo legal. Todo dentro del sistema. Todo correcto, pero es un delincuente que está descaradamente protegiendo a Alan y a Keiko y tratando de sacar de sus puestos a los fiscales honestos que los están investigando, para poner en su lugar algunos Cuellos Blancos.

Keiko ganó 73 congresistas legalmente en las elecciones más corruptas de la historia. Tres personas, miembros de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales) durante las elecciones presidenciales pasadas, juzgaron y condenaron a dos candidatos (por dos votos contra uno) a salir de la contienda electoral, por faltas que también cometió Keiko. Luego bajaron la valla mínima de votos para el que APRA no desapareciera de la política, porque era evidente que no alcanzaría el 7% mínimo.

En buen romance, dos personas prohibieron a millones de peruanos que votaran por sus candidatos.

La famosa y perversa ley D’Hondt le dio más de un 60% del Congreso a Keiko, con menos de un 30% de los votos. Pero todo es legal, todo está bien, como en el cuento de “El Rey Desnudo”, pero no aparece el niño que nos diga que está desnudo.

Los kongresistas (así con k queda mejor) elegidos, en su gran mayoría tienen Prontuarios en lugar de Hoja de Vida. Un buen porcentaje de los fujimoristas no estudió ni las primarias y mintió sobre sus estudios (aunque no tenía obligación de declarar sobre ellos). Otro porcentaje debe pensiones de alimento. Hay varios relacionados con bandas de narcotraficantes o con traficantes de terrenos…

Un ex Secretario General del fujimorismo, acusado de falsificar audios y que propuso públicamente acabar a balazos con una huelga, es miembro del Directorio del Banco Central de Reserva del Perú.

No es extraño, porque lo primero que hicieron al llegar al Kongreso fue copar todas las instituciones públicas posibles con delincuentes de sus filas.

El Fiscal Domingo Pérez les acusa de la existencia de una Banda Criminal en el interior del Partido. La verdad es que todo el partido es una Banda Criminal. Pero nos falta el niño que diga que el Rey está desnudo. Todo es legal, pero todo es una gran mentira.

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