Visita de los reyes al Perú

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Real contexto de la visita de los reyes

Laura Arroyo Gárate / diariouno.pe
¿En qué contexto visitan los Reyes Felipe VI y Letizia el Perú?
¿En qué contexto están recibiendo medallas y aplausos?
¿En qué contexto llegan a nuestro país que demanda durante los últimos meses más y más democracia?

Aquí unas claves del escenario en que ambos realizan la visita en Perú
Actualmente en España se está hablando mucho de la monarquía. Es, tal vez, el momento más crítico para la monarquía desde hace muchos años. Se está hablando mucho de ella porque se está cuestionando su utilidad, además claro, de su idoneidad.

Reyes españa

Un 54% de encuestados afirman que quisieran un referéndum para decidir si Monarquía o República y la pregunta “¿para qué sirve el Rey?” es motivo de más de un tema de discusión en los medios de comunicación.

En Perú esto puede parecer extraño. Para bien, creo yo, nosotros y nosotras somos generaciones que venimos cargados de genes republicanos, y aunque algunos valores republicanos no los tengamos del todo asumidos o desarrollados en nuestra democracia, nuestra condición de republicanos está ahí, desde un inicio.

No hemos vivido con una monarquía como institución de peso, con los reyes y casa real como garantes del orden y la estabilidad en el país, ni sabemos lo que significa que de nuestras arcas públicas se les pague una serie de cuestiones que exceden lo “necesario”.

Nadie lo eligió
Pero hay más, para nosotros es de sentido común que, nos guste más o menos un resultado, votemos cada cinco años a nuestro Jefe de Estado. Que nuestro Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, sea el Presidente que ha sido electo por la mayoría, que, además, recibe fiscalización por parte del Congreso (como institución, no hablo de congresistas sino del Congreso como entidad) y que debe dar cuenta a la población. Es alguien elegido no por la naturaleza, por su sangre o apellido, sino por los votos.

Pues bien, esto en España no ocurre. No solo el Jefe de Estado (el Rey) no es elegido por el país, sino que además es considerado una pieza fundamental en este sistema monárquico-parlamentario, que “garantiza” que en momentos de tensión, se consigan consensos en torno a su liderazgo.

Todas las leyes que dirime el Congreso de los Diputados y Diputadas (que sí son electos en las urnas) son firmadas por el Rey. Es más, ojo con la Constitución: “la potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el rey” y, por cierto, todo lo legal en general se hace “en nombre del Rey”. Y, por si no se han sorprendido lo suficiente, el presidente de Gobierno, elegido en las urnas e investido por la aritmética parlamentaria, tiene que ser propuesto y ratificado (ra-ti-fi-ca-do) por el Rey.

Monarquía en debate
Algunos podrían decir que estoy tratando de hacer una polarización entre democracia – monarquía. Realmente sí creo que una democracia supone la elección de la gente y, por tanto, deliberación soberana y ciudadana sobre los espacios de poder. Creo que una monarquía, incluso parlamentaria, es incoherente con una democracia. Pero este apunte es, ahora mismo, uno entre tantos otros muy relevantes.

El Rey Felipe VI y Letizia visitan hoy el Perú en medio de un escenario de debate sobre la pertinencia de la monarquía que tiene ya varios capítulos que han perjudicado mucho la figura de esta institución.

Hace tan solo unos meses vivimos aquí una suerte de episodio de “vladivideos” con unos audios que fueron publicados por la prensa en los cuales se hablaba de blanqueo de dinero, malversación de fondos e irregularidades varias que comprometían a nada menos que al Rey Emérito Juan Carlos I.

Como en cualquier país decente, desde el Congreso de los Diputados, Unidos Podemos propuso una comisión que investigara a Juan Carlos I por estas graves acusaciones que involucran el dinero de todos y todas las españolas. No se pudo.

El Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos, bloquearon la constitución de esta comisión argumentando que “al Rey no se le puede investigar”. Así como lo oyen.

No solo no es electo sino que puede hacer lo que se le venga en gana con el dinero de todos y todas y no se le puede investigar si hiciera mal uso de dichos fondos que no son suyos. ¿Democracia? Pues eso.

Cuestionan su utilidad
Pero esta es la gota que reventó un vaso que venía llenándose desde hace mucho. El 15M, entre otras cosas, al gritar “no nos representan” puso el dedo acusador también en esta institución. Fue capaz de señalar con claridad a todos esos privilegiados (casta) políticos, económicos y claro que también de Casa Real, que mientras la mayorías sostenían sobre sus espaldas el peso de la crisis, seguían lucrando con lo que era de todos y todas, dejando a las mayorías vulnerables en situaciones críticas: desahucios, recortes, privatizaciones, etc.

Por eso el debate hoy mismo excede al de si la monarquía es o no es el mejor sistema para un país democrático. El debate va más allá.

La pregunta que está en el escenario es “¿cuál es la utilidad del Rey en España?” porque si bien es cierto que Juan Carlos I tuvo cierto papel útil (esto también es debatible) para evitar un desmoronamiento del sistema y sostener el consenso de una democracia después de la dictadura franquista, el actual Rey no tiene ningún papel medianamente relevante. Es más, se ha demostrado más polémico y cuestionado que otra cosa.

Después de su posicionamiento a favor del la represión del 1 de Octubre, de la aplicación del artículo 155 que supuso la intromisión en la autonomía catalana, y la defensa férrea de la vía de la judicialización y los palos, antes que algún gesto que abriera las puertas al diálogo, el Rey se ha demostrado también ineficaz para garantizar ni estabilidad ni representatividad de las mayorías.

España por más democracia
Dicho de otro modo, es el reflejo de una institución caduca. No representa más la España que ya existe. Esa España del 15M, pero también del 8M, del movimiento feminista que no apuesta porque las mujeres sean relegadas a segundos planos nunca más, pero también de las mareas que se manifiestan aquí desde 2011 exigiendo que haya más democracia en un país cuya vieja política ha sido injusta con su gente.

Es en este contexto en que los reyes visitan Perú. En un contexto donde la pregunta sobre para qué sirven, qué utilidad tienen y si merecen seguir siendo blindados por una constitución que no nos permite investigar lo que hacen con el dinero de todos, está en el tablero.

Es en ese contexto en que nos erigimos solemnes a su encuentro. Es en ese contexto que les damos medallas y llaves de la ciudad. Si los representantes políticos quieren hacerlo, pues bien. Pero creo que el pueblo, la gente que en Perú también se está movilizando demandando más democracia, justicia e igualdad, debe saber en qué contexto estamos aplaudiendo a estos personajes.

Algo más
Dicho de otro modo, es el reflejo de una institución caduca. No representa más la España que ya existe. Esa España del 15M, pero también del 8M, del movimiento feminista que no apuesta porque las mujeres sean relegadas a segundos planos nunca más, pero también de las mareas que se manifiestan aquí desde 2011 exigiendo que haya más democracia en un país cuya vieja política ha sido injusta con su gente.

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