García, agente extranjero

César Lévano: diariolaprimeraperu.com
Policia peruanaEl presidente Alan García no mide sus palabras. Peor aún: no mide sus acciones. Lo que ha cometido en Bagua pone en tensión la frontera más importante de nuestra Amazonía, allí donde ahora hay 70 mil aguarunas en pie de guerra.

Se le dijo, se le advirtió, se le demostró con muchísima razones, pero el terco García Pérez no hizo caso.

Su bancada en el Congreso se negó el jueves 4 a derogar el decreto legislativo 1090. En ese momento los nativos de la selva esperaban, en todas las carreteras y puntos de concentración, la buena nueva. Tenían las radios encendidas. Si había derogación, iban a suspender su huelga e ingresar en la negociación.

Javier Velásquez, presidente del Congreso que ejecutó la maniobra amazónica, obedeció sin duda una orden de Palacio.

Después, en la madrugada del viernes 6, empezó el ataque armado a los nativos.

Mercedes Cabanillas, ministra del Interior, declaró el jueves reciente que ni ella ni García ordenaron el operativo violento en la llamada “Curva del Diablo”, en la carretera Fernando Belaunde.

El oficialismo mediático pretende que los helicópteros desplegados en la zona sólo lanzaron gases lacrimógenos. Mentira. “La República” publicó este jueves los testimonios de dos comuneros de la zona. Ambos, internados en el hospital “Gustavo Lanatta” de Bagua Chica, coinciden en que los helicópteros atacaron con balas a la población.

Róger Persa Najamtai, herido de bala el viernes 5, ha declarado:

“A las seis de la mañana empezaron a atacarnos los policías y se les sumó un helicóptero que disparaba balas como lluvia. La policía nos disparó de frente al cuerpo. Yo vi cómo caían mis compañeros mientras me puse a correr. Me impactaron dos balazos”.

A causa de esa acción, ocurrió la inadmisible venganza contra los policías de la Estación número 6 de Petroperú en Bagua.

Por razones como esa, es legítima la exigencia de que se investiguen a fondo los hechos, incluido el número real de nativos muertos.

La duda no favorece al presidente García. Al contrario. Un distinguido sociólogo y profesor universitario me decía ayer: “Después de esta masacre, yo, que tenía mis reservas sobre la responsabilidad de García en la matanza de El Frontón, estoy convencido de que fue él quien ordenó en ambos casos la represión sanguinaria”.

Algo más, Róger Rumrrill, experto en Amazonía que acaba de estar en la región, me reveló anoche que allí, en el pórtico de la mayor frontera de nuestra selva, el gobierno de García ha concedido a una empresa extranjera 60 mil hectáreas en territorio de una etnia amazónica. Eso, aparte de 63 contratos petroleros.

¿Qué negocio es éste, que pone en peligro la seguridad y la paz del Perú, a cambio de no se sabe qué (o cuánto)?

En verdad, García resulta el más peligroso agente extranjero contra el Perú.

V o l v e r