La mentalidad fascista del ministro de Evo Morales
    La población de Caranavi acusa a Llorenti de criminal y sanguinario

kaosenlared.net
Después de los enfrentamientos ocurridos el pasado viernes en Caranavi con trágicos saldos para la población, el gobierno, a través de su ministro de gobierno, ha hecho una serie de argumentaciones que expresan una posición que linda con el fascismo.

El ministro de gobierno, Sacha Llorenti, quien hizo carrera personal “defendiendo” los derechos humanos, en su nueva labor, de defender al Estado terrateniente burocrático y sus fuerzas policiales, ha lanzado una serie de argumentaciones para justificar la acción brutal de la policía contra los manifestantes que debería hacer pensar a los propios masistas.

Movimientos socialesLo que hubo fue una “acción política armada” de grupos ya preparados para enfrentar a la policía, hubo un pequeño grupo de dirigentes quienes “azuzaron” a la población para confundirla y llevarla al conflicto, que éstos montan una serie de escenificaciones teatrales con el fin de generar un ambiente de guerra, toda esta argumentación va junta con la promesa de perseguir hasta el final a los dirigentes “azuzadores” para aplicar “el rigor de la ley luego de un juicio justo”.

Con medias verdades trató de sustentar sus acusaciones: hubo gente armada con dinamita y armas largas. La dinamita ya es cosa corriente en las protestas del pueblo boliviano y las “armas largas” que se ven en imágenes de televisión nunca pasaron de un par de escopetas. La intención es criminalizar la protesta e introducir en la opinión pública la idea de que el enfrentamiento fue una especie de organización armada contra la policía.

Esta forma de presentar los hechos fue moneda corriente durante los llamados gobiernos neoliberales a través de sus Ministros de gobierno, muchos de ellos reciclados de la “izquierda”. Llorenti ha puesto énfasis en que la población se mueve por instigación de un pequeño grupo de incitadores criminales pues ponen a la población contra el gobierno y la policía, sutilmente intenta la tesis, que tiene efectos en parte de la población, de que hay infiltrados que alientan medidas extremas. También ensaya la figura de sedición sobre la cual ha coincidido el Ministro de la presidencia y el cuestionado senador masista Fidel Surco.

Pero, el movimiento popular boliviano tiene una tradición de lucha de décadas y en innumerables circunstancias han sucedido desbordes violentos producto del enfrentamiento, ejemplos sobran, dos de ellos: el Chapare y Achachi, ahí el movimiento popular llegó a dar severos golpes a la policía que fue muchas veces expulsada incluso con bajas mortales. Los gobiernos de entonces calificaban como hechos criminales, donde influencia extranjera se escondía detrás de las luchas.

Esta mentalidad reaccionaria difundió la tesis de la naturaleza pacífica del pueblo boliviano. Durante el primer mandato de Goni, la funcionaria de gobierno Victoria Valdivieso lanzaba este tipo de acusaciones y buscaba con esmero detener dirigentes para descabezar las protestas, en octubre del 2003 Goni calificó las luchas del pueblo boliviano como instigadas por agentes del anarcosindicalismo ligado a organizaciones guerrilleras.

El desconocer la lucha de los sectores populares y reducir ésta a unos cuantos instigadores a los que hay que perseguir, proviene de una mentalidad reaccionaria y fascista que busca deslegitimar la lucha, criminalizar la protesta, aislar a los dirigentes de dichos movimientos y detenerlos. Ese es el empeño del gobierno en estos momentos.

Con más medias verdades el ministro de gobierno (y el gobierno en general) señala que se ha convocado al diálogo en reiteradas oportunidades a través de cartas oficiales y los dirigentes no han venido, lo que no dice es que cuando convocaron a dicho diálogo la condición era levantar los bloqueos.

La experiencia del movimiento popular señala que ningún dirigente en su sano juicio es capaz de hacer semejante inocentada, el propio Evo Morales cuando era dirigente de las federaciones cocaleras sabía que el bloqueo era un arma de negociación, era la forma en que se podía arrancar al Estado derechos que le son negados.

Los gobiernos de entonces lanzaban la contra propaganda del “derecho al tránsito”, “no dialogamos bajo presión”, estos argumentos eran muy utilizados por Sanchez Berzaín, hoy también es de la predilección de las autoridades del “proceso de cambio”.

El ministro ex derechos humanos ha prometido hasta el cansancio, que va a encontrar a los “dirigentes que instigaron” la movilización, a los que acusa incluso de las muertes de los pobladores (lo mismo hace el ministro de la presidencia). Este tipo de acusaciones no son novedad, Llorenti viene acusando a los dirigentes de los sectores populares de ser responsables de la muerte que ocasiona la policía.

Cuando era viceministro de “coordinación gubernamental con los movimientos sociales” acusaba a los sectores sociales que luchaban por sus derechos de ser agentes de la derecha y responsables de los muertos de los conflictos por instigarlos a la lucha (recuérdese que son varios los muertos en enfrentamiento con la policía durante el gobierno de Evo).

La mentalidad reaccionaria siempre se ha encargado de ver la protesta social como una anomia, como una desadaptación social, como una enfermedad, de ahí que los que protestan son los que causan daño a la sociedad de paz, armonía y progreso, por lo tanto los que “incitan” a la población son responsables por los saldos de muerte, por atreverse a enfrentar al Estado y a la ley y poner en riesgo la paz social.

Durante las protestas del 2000 en Bolivia, en alarde de mentalidad fascista, muchos miembros de los partidos más reaccionarios llegaron a afirmar que los campesinos y obreros que habían muerto enfrentando a la policía y el ejército, lo hicieron de manera intencionada porque sabían que sus familias iban a recibir una compensación de 5000 dólares.

Otro elemento de los argumentos de Llorenti, es que busca en todo momento colocar a la policía como víctima y las llama “nuestra policía”. Para la ciudadanía la policía está sumamente lejos de ser “suya”, el pueblo boliviano viene soportando día a día a la policía como un peso que la oprima y aplasta, esto no ha cambiado durante el “proceso de cambio”.

Esta institución está envuelta permanentemente en casos de exacción de dinero a la población, involucrada en bandas de asaltantes que roban a la gente común, en escándalos de brutales golpizas a ciudadanos comunes, en todo un circuito de corrupción, etc. Estos hechos salen siempre a la luz a través de los medios y el gobierno lo conoce muy bien.

En su afán de entregar una versión de los hechos y defender la acción del gobierno el ministro “desmintió” la información sobre la existencia de muertos, en los hechos el poblador baleado no estaba técnicamente muerto, tenía “muerte cerebral”. Hoy se sabe que los muertos son dos, uno de ellos fue velado en el punto de conflicto.

La realidad de la población
Pero la realidad que cuenta la gente es muy distinta a la versión del aprendiz de fascio. Los pobladores de a pie, madres de familia, hombres y mujeres que participaron en estos enfrentamientos afirman la policía no solo usó gran cantidad de gas y balas en los puntos de bloqueo, sino, como en las épocas en que las fuerzas represivas entraban en los campamentos mineros, la policía entró a detener y perseguir a los manifestantes al mismo pueblo donde también lanzó gran cantidad de gases.

Esto ha sido reconocido por los funcionarios del Defensor del Pueblo. Madres de familia denunciaron que sacaban a la gente casa por casa, muchos fueron golpeados brutalmente, los dirigentes tuvieron que escapar, los gases afectaron a ancianos, niños, mujeres, algunas detenidas denunciaron que fueron golpeadas y amenazadas de muerte por la policía.

El pueblo de Caranavi está caliente, ha dado 48 horas de tregua al gobierno y ha definido sus demandas en un ampliado, visto en los medios de prensa, de toda la población y no solo de unos cuantos dirigentes, también han gritado “Evo asesino” y “gobierno mentiroso” las pancartas de la población fueron evidentes, una de ellas decía “Evo, aquí está tu premio Nobel”. También quemaron banderas del MAS en varios puntos y en diferentes días varios grupos de pobladores manifestando su indignación por los hechos ocurridos.

Ahora están pidiendo, entre otras cosas, la renuncia del Ministro Llorenti, quien ha recibido el calificativo de criminal y sanguinario, la renuncia del ministro de la Presidencia, del senador masista Fidel Surco a quien califican de traidor así como al diputado David Quispe.

El problema no ha terminado, el gobierno está llevando adelante su promesa encarcelando dirigentes mientras que la población de Caranavi se ha reafirmado en seguir con sus protestas si el gobierno y el presidente en persona, no dialoga con ellos en Caranavi. Poco a poco la población se va dando cuenta que el “proceso de cambio” en realidad es un maquillaje que no resuelve sus problemas de fondo.

v o l v e r