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AUTORIDADES ORIGINARIAS

    Año Nuevo: Nuevas autoridades en el Ayllu

Por: Donato Ayma Rojas
autoridades originariasLa primera autoridad del ayllu
En gran parte de la zona andina, cada Año Nuevo, en los ayllus inician con nuevas autoridades originarias.El tata jilaqata junto a su esposa mama jilaqata, asumen el cargo de la primera autoridad del ayllu, cada 1 de enero y otros lo hacen la última semana de junio, la transmisión del mandato del ayllu se realiza en el pueblo principal “tayka Marka”.

Los abuelos cuentan, que antiguamente para llegar a la silla de la jilaqatura, cumplían varios servicios de carácter social, eran los pasos o como subir las gradas, para alcanzar la cabeza del ayllu. Sin embargo, en los últimos tiempos, han implantado el sistema de rotación de autoridades.

En el ayllu hay varias comunidades, las cuales anualmente rotan para prestar este servicio, es giratoria en forma circular. La autoridad originaria, durante el año asume plenamente al servicio de las comunidades.

Tamani, awatiri, marani, jilaqata o mallku
Estos cuatro conceptos, son sinónimos de la denominación de la autoridad originaria en un determinado ayllu, o en otras palabras podemos decir la primera autoridad del ayllu, que asume toda la responsabilidad desde el momento de recibir el mando.

El gobierno del ayllu, se pone al servicio de la comunidad íntegra, es el responsable de velar los límites inter-ayllus (mojones), también de la producción agrícola y ganadera, del cuidado de la salud de la población. La preocupación de estas autoridades, es que el año agrícola sea lo mejor para que las pirwas queden llenas y no haya hambre.

El thakhi o sara
Para Esteban Ticona, el thakhi es el centro del poder político del ayllu y la comunidad, se constituye en una asamblea o cabildo, es la máxima instancia de autoridades y porque no decir el eje de la vida comunitaria del ayllu.

Su potestad en el ayllu se extiende desde el dominio económico de los recursos, además la administración territorial, hasta las celebraciones rituales-religiosas según los usos y costumbres en el mundo aymara.

Sin embargo, Ticona resalta la importancia que tiene la primera autoridad del ayllu, cuando convoca al cabildo o a la asamblea, esta se convierte en un escenario del foro de expresión amplia y un proceso colectivo de decisiones.

Las decisiones que más afectan a las familia suelen pasar por el tamiz de varias asambleas comunitarias debido a que, en forma menos visible, implican consultas en de cada hogar, donde el marido, la mujer y los hijos definen su posición antes de llevar una decisión firme en la asamblea.

En la lógica aymara, el jilaqata o el mallku, como primera autoridad del ayllu, por respeto a la comunidad a su cargo, alcanza a la “pachamama” una “q’uwa mesa” brindando la ch’alla el “pusi suyu”, como forma de pedir protección a la naturaleza, al “kaman kawiltu” que la asamblea del cabildo, se desarrolle sin mayores dificultades.

Los escenarios de las asambleas generales pueden ser ordinarios o extraordinarios, que se reúnen periódicamente dependiendo de la necesidad o importancia que tiene el ayllu. En las asambleas ordinarias suelen tratarse asuntos rutinarios como el inicio o la finalización del periodo escolar, el nombramiento de nuevas autoridades del ayllu, la fijación de responsabilidades frente a alguna fiesta u otro acontecimiento local.

Asimismo, puede ser para la iniciación de trabajos comunitarios en una “aynuqa”, considerada en tierra comunal pero de usufructo familiar que rota con diferentes cultivos o en utilizada para pastoreo comunal en los periodos de “descanso”.

El jilaqata al servicio de la comunidad
El ayllu territorialmente en su extensión pueden ser grande o mediano, pero, ese territorio está administrada y controlada socialmente. El administrador del ayllu es el Jilaqata o el mallku. Aquí, debemos destacar el rol de la primera autoridad del ayllu, es tomar decisiones al servicio de su comunidad.

La autoridad máxima es el responsable del ayllu o de la comunidad, suelen llamarse mallku o mama t’alla (en otras la conocen como mama mallku) así la denominan en la marka de Jesús de Machaca de la provincia Ingavi del departamento de La Paz, jilaqata y mama jilaqata, jilanqu o segunda mayor (en los ayllus del norte de Potosí).

Muyu o muyuña
Según la investigación realizada por Donato Ayma, las nuevas autoridades del ayllu, después de asumir el mando como gobierno del ayllu, cada 1 de enero ó 24 de junio (año nuevo aymara), después de cumplir los ritos ceremoniales según los usos y costumbres.

Consiste en la ch’alla, el pijcheo de la coca para cada elemento, con el deseo que en su gestión sea lo mejor en la economía particularmente, eso quiere decir que haya buena producción agrícola y pastos y forrajes para sus animales, además evitando que se produzcan los cambios climáticos, así como las heladas, sequía y granizadas, son los fenómenos que hacen daño en la producción agrícola.

En este contexto político, desde el centro taypi del ayllu, la primera semana después de asumir el mando, el tata jilaqata y su esposa inician con una whilancha para que todo el trayecto del muyu o muyuña, le vaya bien, le acompañan algunos familiares más cercanos formando una pequeña comitiva, para cumplir la primera actividad del recorrido que abarcará una semana, dos semanas dependiendo el tamaño del ayllu.

El muyu o muyuña, significa hacer el recorrido visitando casa por casa a cada familia, dentro la jurisdicción del ayllu, presentándose como la primera autoridad del ayllu, al mismo tiempo es como una forma de exigencia del trabajo en la familia.

El tata jilaqata de poncho y la mama jilaqata de aguayo, ambos cargados de hermosos aguayos, anuncian su llegada haciendo ulular el pututu.

Entre tanto, la gente sabe que en el curso de la primera semana de enero, cualquier momento puede llegar el jilaqata, por lo tanto la familia está pendiente de la visita de las autoridades, preparados para recibirlos a las autoridades, haciendo sentar en el patio de la casa, donde tienen una mesa de piedra empotrada a la tierra y sus asientos son tendidos con chusi (tejido).

El tata jilaqata junto su esposa, en la mesa se expresa con énfasis: “Wawa qallu, wawa qallu, jichha maratak awatirix nayatwa uñt’asxapxitaya; kawkis qaputa, kawkis sawuta, kawkis yapu yapuchata, kawkis uywa mirayata. Wawa qallu wawita walikti qamkapxta. Janiw uru kam ikiñati, janiw jayrasiñati, irnaqañawa wawanakataki (…). (Investigación de campo, Donato Ayma, 1980)

Al pedido del tata y mama jilaqata, la familia muestra los hilados, ovillos, tejidos, trenzado de sogas, sembradíos y otros. Los niños y las niñas, no se quedan atrás, muestran también los hilados y trenzados que han podido hacer.

Después de esa recomendación y visita, las autoridades se despiden, para continuar su recorrido visitando a otras familias.

El ayllu territorialmente en extensión es grande, las casas son muy dispersas, antiguamente tenían que caminar a pie o montados en mulas, donde se tardaba hasta un mes, si el ayllu es grande.

En su recorrido, si encuentra la casa vacía no hay gente, como símbolo de visita en la puerta de la casa, deja un manojo de coca tapada con una pequeña piedra plana o con pedazo de k’analla, esto significa como el signo que ha visitado el jilaqata.

Después de varios días, el recorrido termina en el lugar de partida taypi centro, con una whilancha de un cordero, y la ch’alla respectiva como una forma de la primera actividad cumplida.

Es importante recalcar, que en los últimos tiempos este recorrido lo hacen en menor tiempo, haciendo uso de la bicicleta y finalmente en motocicleta.

Además en este recorrido de muyu o muyuña, visitan los lugares de límites inter ayllus, verificando si no están movido los mojones promontorios de piedra.

Ahí se sientan, acullican la coca, ch’allan con alcohol, es el momento donde divisan objetivamente en el mismo terreno los lugares limítrofes del ayllu.

La simbología de la autoridad del ayllu
La primera autoridad del ayllu, se caracteriza como símbolo de vestir el poncho típico del ayllu respectivo, la ch’uspa, el chicote y el bastón de mando en el brazo (jilaqata o mallku); la esposa lleva un hermoso aguayo y con el otro cargado, en la mano lleva el tari de coca.

Durante el año de su gestión, estas autoridades no se quitan el pocho ni el aguayo, por respeto a las normas propias del ayllu.

En la lógica aymara, quitarse el poncho o el aguayo en la época de lluvias, significa que puede causar el despeje de las nubes y en la noche puede presentarse las bajas temperaturas provocando heladas en la producción agrícola.

La autoridad del ayllu simbólicamente está abrigando la naturaleza con el poncho y el aguayo, para evitar las heladas y granizos que suelen presentarse en la época de lluvias.

En este contexto, en los ayllus del departamento de Oruro, es muy típico el poncho, el aguayo, el tari, el chicote y la ch’uspa, indumentarias que visten las autoridades originarias tata y mama jilaqata, éstas se caracterizan por los colores vivos o naturales, dependiendo de cada Marka o ayllu.

Podemos decir, que el tejido y el diseño son muy característicos para diferenciar a las autoridades de un ayllu a otro. Estos son los símbolos propios que caracterizan a las autoridades de cada ayllu y la marka.

Por ejemplo en la Marka San Pedro de Totora: las autoridades originarias de cada ayllu llevan el poncho y el aguayo de color verde, con diseños y símbolos propios. La ch’uspa de las autoridades, llevan las hermosas bolachas de color, asimismo el tari de coca. En la ch’uspa ni en tari no faltan la coca, como símbolo de saludo dentro la comunidad.

Otro elemento importante, en la Marka Kurawara de Carangas, las autoridades originarias llevan el poncho y el aguayo, que predomina el color natural tejido de la fibra de alpaca, y muy poco aparece en el diseño el color vivo.

Cada Marka defiere de una a otra, en el color del poncho y aguayo. Además, defiere también de un ayllu a otro, en la melodía y el ritmo de la música por ejemplo la tarqueada, todas son costumbres propias de cada ayllu.

En toda la región de Jach’a Carangas, el poncho y el aguayo sobre salen los colores naturales tejidos de la fibra de alpaca y llama, además la iniciativa y la creatividad de las mujeres que tienen especialidad en el tejido, con figuras de flores, mariposas y otros detalles de están expresadas en los tejidos, del poncho, ch’uspa, tari y en el aguayo, gracias a las manos tejedoras de la mujer aymara.

En la marka de Toledo, el tata y mama jilaqata de los 12 ayllus, se diferencian del uso del poncho y aguayo guindo rojizo con diseños, la chúspa y el tari de coca, el chicote en el brazo derecho y agarrado del bastón de mando.

Cabildo del ayllu
La primera autoridad del ayllu, en su gestión tiene que convocar una o dos veces a las comunidades al Cabildo del Ayllu, es una tradición por costumbre de sus antepasados, donde la gente se intercomunica muchas veces una vez al año, porque algunos viven en las comunidades distantes.

El Cabildo, es el centro “taypi” el ombligo del ayllu, está abierto para conocer y escuchar los problemas internos y resolver cualquier problema que hubiera. Además, este escenario es para recibir quejas de hombres y mujeres, de tipo familiar, problemas vecinales, daños comunes de animales a los pastizales y los sembradíos, etc.

Para el Cabildo del Ayllu, hay una etapa de preparación, por ejemplo la elaboración de chicha en varios cántaros grandes, se prevé papa, chuño y maíz, además la carne, para atender comida a la comunidad, durante el desarrollo de la asamblea.

Uno o dos días previos, se realiza la kharira, destinando unas 4 llamas y unos corderos, para dar de comer a los participantes del Cabildo. La chicha en un cántaro plantada en medio del patio, es conocido como wijiña, adornada estéticamente con una corona de flores “pillu”.

Una vez instalado el Cabildo del Ayllu, las autoridades originarias toman asiento en la mesa instalada en medio del patio, en el centro sentado el tata jilaqata vestido de poncho, en ambos lados acompañan las futuras autoridades, del año siguiente y del subsiguiente conocido como (lluxchi).

Igual vestidos de poncho, en ambos lados están sentados también los ancianos ex-autoridades, esas son la jerarquía de autoridades del ayllu; en la mesa no falta el aguardiente (bebida) en botella y la coca, además un pequeño baúl de madera, para recaudar la contribución territorial, la comunidad paga por sus sayañas.

Las esposas de las autoridades originarias, también sentadas en el suelo, sobre un phullu tejido, que sirve de mesa, donde también está sentada en el centro la mama jilaqata o mama t’alla, con su hermoso aguayo.

En ambos costados acompañan las esposas de los futuros jilaqatas del año siguiente y subsiguiente, además acompañan las esposas de ex-autoridades jilaqatas “ancianas”. Son dos mesas diferentes, la primera para los varones y la segunda de las mujeres en el suelo.

El pueblo, asistente al Cabildo del Ayllu, se encuentra ubicado de pie o sentado en los costados en el interior del patio, escuchando las manifestaciones de las autoridades.

Una vez instalado el Cabildo, la primera autoridad del ayllu, da la bienvenida en aymara a todos dirigiéndose a los comunarios, presentando su plan de trabajo, su preocupación por la comunidad, con la esperanza que haya buena producción agrícola, que no haya ninguna epidemia para los niños y niñas, exige trabajo, solidaridad y respeto en cada familia.

En medio del patio, se encuentra empotrado un cántaro de chicha. Los jóvenes hacen juegos dando vueltas alrededor de la chicha, imitando el juego de las llamas, creando una expectativa de humor y risa entre los participantes. Los varones beben chicha en qiru y las mujeres en “torotoro”, ambas son vasijas de madera.

Respetando la lógica aymara, las autoridades originarias se comunican con la naturaleza, para el inicio de lluvia en San Andrés (Día de las deidades de la naturaleza marka qullu), en los carnavales, la k’illpa de llamas, alpacas y ovinos, conocidos como la fiesta del ganado.

La bandera blanca símbolo de invitación. Qallu phiri, símbolo de fecundidad de crías de los ganados. La música de la tarqueada y la guitarrillada son instrumentos propios de la época del periodo de lluvias, que más bien llama la lluvia para que haya buena producción agrícola.
Autoridad originaria