Salar de Uyuni - Bolivia

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Clase Obrera en Bolivia

Clase obrera en BoliviaCuando se habla del pensamiento obrero, se debe hablar del pensamiento originario; porque si la clase obrera tiene algún pensamiento, no es ser otro que el pensamiento indígena. Porque a fin de cuentas es la sangre que piensa. Y en las venas, del obrero boliviano no hay otra sangre que la sangre india.

Los mineros, los fabriles, los chóferes, los albañiles, los constructores, los petroleros, los zafreros, los siringueros, los que recolectan el algodón: Son indígenas... El cien por ciento de la clase obrera de Bolivia está formada por originarios.

La COB, dijo que somos de la “raza latina”. Y el ser autóctono que la integra se ha convertido en "clase obrera latinoamericana ", que desde 1952 ha sido sometida a la servidumbre de una corrompida camarilla de la “proletarizada” clase me­dia...

La historia dice que los fabriles y los mineros en tres días de combate (abril, 1952) derrotaron a las FF. AA. de la oligarquía gamonal. Y cuando llegan al Palacio "quemado" de La Paz, para instalar un régimen socialista; Lechín se planta en la puerta, y ataja a los indios, diciéndoles:

“... no, compañeros; no es hora de que los obreros instalen un gobierno socialista; hagamos un gobierno nacionalista con el MNR, y tendremos Ministros obreros en un cincuenta por ciento en el Gabinete; y desde dentro del gobierno organizaremos el Poder obrero”...

Y Lechín, “el maestro del lupanar” entrega la COB a la izquierda del MNR (Ñúflo Chávez, Fellman Velarde, Alvaro Pérez del Castillo, Vi­cente Alvarez Plata y tutti quanti... ), el árabe se adueña del Poder y forma su camarilla, los nuevos ricos tienen dó­lares, palacios, autos. Tienen "regimientos campesinos", Ministerios, Embajadas...

La clase obrera, separada del indio no es mas que una tienda de beduinos; una toldería de bandidos, es una fuerza mínima manoseada, una especie de prostituta mendiga, a merced del césar de turno. ¿Qué no? Miremos en el espejo de su historia: Pando, Saavedra, Siles, Salamanca, Villarroel, José Antonio Arze, Urriolagoitia, Paz Estenssoro, Lechín, Barrientos, Ovando, Banzer, Jaime Paz la usan. La usan, pero jamás le dan las llaves del Palacio de Gobierno.

A la clase obrera le llenan de lisonjas y de promesas y nada más. Le dicen que la clase proletaria tiene teoría, tiene ideal; que ella es la creadora, el demiurgo de la sociedad socialista... Y la consentida "clase obrera" sin el pensamiento nativo, se adormece con tanto halago, y revierte en una banda de "pongos".

Así pues, el ejecutivo de la Central Obrera Departamental G. Helbing, aún echa el bacín de los descendientes de Pizarro, Olañeta, Melgarejo y de las Colonias alemana, inglesa, árabe, croata que detentan el Poder en el Oriente.

El interés de la oligarquía, no es el interés de la clase trabajadora; es solamente el interés de los advenedizos que radican en el país. O, ¿acaso hay jornaleros extranjeros en Bolivia? No.

No hay uno. Los forasteros manejan el comercio y la Banca: son financistas. Son Poder económico; y son Poder Político. Y como esto se les acaba, ahora apuntan a la mutilación de la República. La sangre llama a la sangre y ellos sirven a su raza; no al indio. Y los trabajadores de Bolivia son indios.

La sedición híbrida no es la Revolución de los marginados, ni es la insurrección por la liberación nacional. Es la continuación de la miseria, del saqueo y de la dependencia... Pueblo ancestral de Bolivia; no más muertes para encumbrar a los feroces enemigos. Preparemos las respuestas justas a sus agresiones, ensamblando impacientes nuestra Revolución: ¡La Revolución Atávica!

La izquierda “revolucionaria” cipaya en la creencia de que Bolivia es una sociedad europea, y que contiene las mismas clases sociales: burguesía, proletariado y campesinado, aplica métodos y terapéutica occidental: propone una revolución socialdemócrata, tecnócrata y neoliberal, como paso previo al régimen socialista, bajo la conducción de la "clase obrera".

Consecuentemente el Poder Obrero de que hablan, no es, no será el Poder de los mineros que entran y salen de las boca-minas, ni de los trabajadores fabriles que entran y salen de las fábricas, es y será el Poder de los Paz, de los Zamora, de los Vaca, de los Doria, de los Dabduob, de los Paredes, de los Quiroga y camarillas.

Cuando se habla del pensamiento obrero, se debe hablar del pensamiento originario; porque si la clase obrera tiene algún pensamiento, ése no es otro, no puede ser otro, sino el pensamiento indígena. Porque a fin de cuentas es la sangre que piensa. Y en las venas, del obrero boliviano no hay otra sangre que la sangre india.

La clase obrera no podrá alcanzar jamás una hegemonía real en la lucha revolucionaria, si no marcha codo a codo con los millones de campesinos de Bolivia. El valor de las otras clases celestinas (clase media, pequeña burguesía, universitarios, capas artesanas, etc.), frente al ancestro, equivale al ladrido de un falderillo. No asusta a nadie.

La clase obrera separada de su esencia telúrica jamás hará Revolución. La clase obrera aislada, no espera otra cosa que la masacre; cincuenta años, medio siglo de historia de las masacres, es un testimonio de fuego.

El destino de la clase obrera es el destino del ser oriundo. La clase obrera es la vanguardia de la Revolución india. La clase obrera es la Revolución india.

El Temible Willka

V o l v e r - P o r t a d a