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Carta abierta a Julio Terrazas

    Carta abierta al cardenal de la Iglesia Católica Julio Terrazas

Rafael Puente Calvo
Antiguo amigo Julio, hoy cardenal de nuestra Iglesia:
Cardenal de la Iglesia Católica Julio TerrazasSomos muchos los que estamos consternados y no pocos directamente indignados con tus recientes palabras que ponen en duda la existencia de haciendas esclavistas en este país nuestro todavía tan lleno de lacras e injusticia.

Por supuesto tienes el derecho y la obligación de buscar información fidedigna sobre esa desgracia. Lo triste es que lo dices como quien afirma que no existe ese tipo de explotación, como quien acusa de difamadores y abusivos a los que denuncian tamaña injusticia.

¿De verdad nunca has visto de cerca a esos hermanos y hermanas nuestras que ocupan el más bajo nivel de la sociedad boliviana, ya de por sí harto injusta?

¿No son acaso los más pequeños de los más pequeños, es decir los predilectos de Jesús de Nazaret, y por tanto los que debieran ser la principal preocupación de nuestros pastores?

¿No sería de esperar de un obispo católico que fuera el primero en denunciar ese hecho, en lugar de pedir pruebas del mismo?

¿Dónde estabas, Julio, cuando la Iglesia publicó la Carta Pastoral sobre la Tierra, allá en el año 2000?

¿Podrías tomarte la molestia de releerla y comprobar lo que ustedes dijeron en esa carta?

Ahí hablan de “formas de esclavitud disfrazadas”, de modo que no puedes decir que en tu última homilía te referías a la esclavitud como modo de producción al estilo de la Roma antigua (o de la Europa cristiana y colonial no tan antigua), con cadenas y subastas de esclavos; fueron ustedes los obispos quienes calificaron de esclavitud disfrazada lo que sigue ocurriendo en nuestro país con las llamadas “comunidades cautivas”.

¿Qué es si no ese régimen de hacienda con trabajos duros y prolongados (incluso para niños) a cambio de comidita?

¿Y ese sistema criminal de amarrar a la gente con endeudamientos impagables?

¿Cómo te explicas la impunidad con que esos hacendados (probablemente católicos) se permiten castigar físicamente, y hasta matar a sus peones rebeldes sin que nunca pase nada?

¿Por qué no le pides al Defensor del Pueblo de Chuquisaca el video sobre el asesinato del guaraní Miguel Cruz en la hacienda de los López en Huacareta?

¿Por qué no pides información a los varios sacerdotes que sí son solidarios con las comunidades cautivas y que podrían darte datos y datos hasta hacerte llorar?

¿No lees los documentos de Naciones Unidas que afirman lo que tú pretendes negar?

¿O es que para ti la ONU es también un nido de agitadores inescrupulosos que se empeñan en dejar mal a algunos de tus parroquianos del Oriente?

¿Es posible que tu nivel jerárquico te haya alejado tanto de los pobres a quienes de joven defendías, hasta el extremo de poner en duda lo que sólo los hacendados esclavistas se atreven a negar?

¿Te imaginas a Jesús de Nazaret pidiendo pruebas de la existencia de injusticias sociales?

¿Cuál es el Señor en que ahora crees, Julio, Cardenal Terrazas?

¿A dónde se fue aquel cura vallegrandino que defendía a los pobres y que era acusado de “comunista” por los golpistas de los años setenta?

¿Qué vas a alegar en el Juicio Final cuando el Padre te pida cuentas por no haber estado con los pobres, los hambrientos, los enfermos, los inmigrantes y los nuevos esclavos de tu pueblo?

¿O será que ya no crees ni el Juicio Final, ni el Padre de Jesús?

Con mucha pena, pero todavía con la esperanza de que vuelvas a ser el Julio de hace cuarenta años, te saludo y te convoco a que nos mires de frente…

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Bolivia: Falsos sacerdotes

    Senador lamenta que algunos seguidores de Cristo no sigan el camino del maestro

La Paz, Agencia Boliviana de Información
El senador boliviano, Félix Rojas, aseguró que algunos seguidores de Cristo no siguen el camino señalado por el maestro hace más de 2.000 años.

cardenal Julio TerrazasEste criterio fue vertido por el legislador ante la declaración del cardenal Julio Terrazas, quien el domingo pasado puso en duda el régimen de esclavismo moderno que hacendados ganaderos imponen en la región del Chaco boliviano y exigió pruebas de ello.

“Parece que algunos seguidores de Cristo no están siguiendo efectivamente sus pasos y son eso: vestiduras blancas por fuera y por dentro carroña y podredumbre, nada más”, señaló el legislador.

Asimismo, mencionó que Cristo, hace 2.000 años, se refirió a los falsos sacerdotes estipulado en San Mateo, capítulo 23 versículo 27: “Hay de ustedes hipócritas, falsos sacerdotes, escribas y fariseos porque por fuera son blanqueados y bonitos como los sepulcros; pero por dentro podredumbre, carroña”.

“Con qué facilidad se derrama la suciedad entre nosotros, se nos habla de que hay lugares llenos de esclavos; pues nadie está de acuerdo con eso, pero que nos muestren la verdad, que nos digan dónde los encontramos. No es posible que sigamos condenándonos sólo con slogans y palabras ofensivas”, dijo el domingo el cardenal Terrazas en Santa Cruz en una homilía.

Al respecto, al parlamentario lamentó que el Cardenal haya tomado partida sobre el problema de la tierra y más todavía durante una homilía dominical “Él no tomó en cuenta que Cristo, el líder de la Iglesia Católica, era un hombre sin tierra”.

“Acaso Cristo no predicó la igualdad entre los hombres, acaso la Biblia no dice que todos fuimos hechos a la semejanza de Dios, sin importar el color de nuestra piel, sin que seamos guaraníes o de otras etnias”, recordó.

Mencionó que en el Nuevo Testamento, en el evangelio de San Lucas, capítulo 9, versículo 58, Cristo dijo a sus discípulos y una gran multitud de personas: “Las zorras tienen cuevas, los pájaros tienen nidos, pero el hijo del hombre hablando de él no tiene un lugar ni siquiera para poder reposar su cabeza”.

Asimismo, en San Mateo, capítulo 5, versículo 5, está escrito sobre el derecho de la tierra para los pobres: “Los humildes heredarán la tierra”.

“¿Dónde queda este mensaje en el primer prelado de la iglesia? Cuando son los humildes, los que no tienen un lugar dónde reposar su cabeza ni de vivos ni de muertos, los que están reclamando algo de tierra a través de una redistribución justa y equitativa”, expresó.

El senador Rojas reiteró que es lamentable que la propia Iglesia Católica, a través de su máximo representante, se manifieste en contra de los que no tiene tierra.

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Esclavitud en el oriente boliviano

    Dramáticos testimonios confirman que en Alto Parapetí guaraníes son esclavizados

La Paz, Agencia Boliviana de Información
Mujeres de una comunidad guaraní en el Chaco boliviano. Foto: Rodrigo Aliaga/ABIDesgarradores testimonios de guaraníes han confirmado este domingo que en pleno siglo XXI ganaderos latifundistas de Alto Parapetí, de la provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, los someten y esclavizan sin contemplación en esa región del Chaco boliviano.

A eso responde, dijeron muchos guaraníes, la negativa de los ganaderos a que el Instituto de Reforma Agraria (INRA) ingrese a esa región para realizar el saneamiento de tierras, para evitar que se descubran que existen comunidades cautivas donde sus habitantes son sometidos a presiones psicológicas y físicas a cambio de alimento y algo de ropa usada.

“Cuando alguien reclama a fuerza de látigo nos hacen callar, cuando alguien se escapa también recibe látigo y cuando no llevamos nuestra herramienta para trabajar nos echan diciendo no hay trabajo fuera de nuestras tierras”, señaló uno de los muchos testimonios difundidos hoy por la red Erbol.

Los relatos revelaron que los patrones (hacendados y ganaderos) no sólo acuden a la presión psicológica o a la física, sino que vulneran la dignidad de las mujeres guaraníes que en muchos casos son violadas, y que también se han registrado asesinatos, y que pese a que fueron denunciadas la justicia, esta nunca se ha pronunciado.

“En toda la Capitanía de Alto Parapetí nadie da un buen trato a nuestros hermanos y eso es triste cuando empezamos a recordar sobre el abuso psicológico, físico, hasta violaciones a las hijas de nuestros hermanos y asesinatos también. Se ha denunciado, pero las autoridades no hacen justicia cuando se hace la denuncia”, aseguró Fidel Cejas, dirigente de la Capitanía de Alto Parapetí.

TESTIMONIOS: Benito Segundo
“He nacido en Villa Mercedes, ya no estoy ahí, conozco cuántos familias viven en cada comunidad cautiva, hasta vergüenza me da decir que los propietarios de ahí no tienen consciencia de la gente pobre guaraní que está ahí”.

“Yo era mozo, mi obligación era acarrear agua para las gallinas y otras cosas, no se conocía el pago, solo nos daban nuestro desayuno y nuestro almuerzo nada más”.

“Me acuerdo que el pago que le hacían a mis padres, tíos y parientes era que cada año nos daban ropa para el carnaval. Comíamos en un plato grande, chua lo llamamos aquí porque es hecho de madera. No había platos individuales, unas siete u ocho personas comíamos de una chua”.

“Nunca me voy a olvidar que mis pies se ponían verdes, nunca me voy a olvidar porque mis abarcas viejas se soltaban en el Chaco. No había enfermeros, alguna vez el patrón nos daba algunos calmantes”.

“Han salido de ese lugar cerca de 80 familias porque hemos reclamado mejor trato, pero el patrón nos ha votado. Las 80 familias están muy mal, tal vez algunos mejores porque han alcanzado ser profesionales como albañiles. La mayoría no tiene ningún tipo de apoyo”.

Miguel Gonzales (60 años) de Alto Parapetí
“He trabajado en ganadería, de vaquero, como administrador, pero ha pasado el tiempo y me ha desconocido el señor Óscar Peña (el patrón) y me sacó de su finca, eso lo ha hecho por no indemnizar por los años de trabajo, porque eran muchos”.

“Al mes me pagaban 300 bolivianos en ropa y comida. Mi madre también era pagada con ropa. Esté enfermo o no igual hacía las cosas. Para ellos no podíamos enfermarnos. Le digo que Dios me escucha, he votado lágrimas y no puedo olvidarme cómo eran los tratos. Aguantamos por temor y porque no hallamos dónde irnos”.

“Como éramos humildes nos amenazaban y nos metían huasca con lazo, con lo que sea, hasta cinco huascas si uno se atrevía a levantar la voz. Uno no es digno de levantar la voz y decir por qué del abuso. Si uno se escapaba era encontrado y le metían huasca. Donde yo vivía había 40 personas para un solo patrón”.

Minisa Salero (53)
“Desde niña he crecido en la casa del patrón, desde los siete años ya llevaba comida a largas distancias donde sus peones. Con mi madre sufríamos mucho y cuando mi madre se reveló porque me hacían trabajar mucho ha perdió la vida en la hacienda”.

“Ya estoy mayor, pero no tengo una tierra para cultivar, el patrón viene y nos quiere sacar de nuestra casa. Vivimos en una casa con mis hijos, pero el patrón quiere sacarnos. El padre nos ha explotado y ahora es el hijo el que nos sigue explotando”.

“Sigo trabajando para ganarme la vida, sigo llegando donde el patrón para que me de algo de alimento, trabajo y me paga con alimento. Desde mis abuelos, mis papas, nosotros y mis hijos seguimos trabajando para esa gente”.

Ismael Chávez, de la comunidad La Colorada, de la capitanía de Alto Parapetí
“Nosotros trabajamos de seis a seis y a veces de noche con nuestra propia herramienta, ni así nos pagaban bien los patrones. Hacíamos todo como sembrar pasto, el chaqueo, fumigamos, ordeñamos, todo hacíamos. Si no llevamos nuestra herramienta no nos da trabajo. Nos da un jornal de 12 ó 15 pesos con víveres”.

“Para la ropa nosotros tenemos que salir a trabajar a lado de Santa Cruz para ganar para nuestra ropa, pero no reconocen de nuestra herramienta, y cuando decimos algo nos dicen no hay trabajo y váyase”.

“En este lugar ahora hay mucha gente que trabaja, los que están bloqueando son los que estamos trabajando en esa propiedad. Yo me he salido calladido nomás hace 10 días, ellos no saben, ya 10 días que estoy acá”.

Fidel Cejas, dirigente de la capitanía de Alto Parapetí
“Nosotros vivimos una cruda realidad en Alto Parapetí, es importante hacer conocer que hay esclavos. Desde muy chico me he quedado en hacienda como mozo, porque mi padre murió, y trabajaba en todo lo que se tiene que hacer, porque no hay trabajo específico”.

“Tenía que levantarme a las cuatro de la mañana para preparar el mate y ensillar el caballo. Pero a uno no le pagan. Por ejemplo, hasta que he tenido mi pareja no he sabido que era plata (dinero), solo recibía ropa y comida”.

“En toda la Capitanía de Alto Parapetí nadie da un buen trato a nuestros hermanos y eso es triste cuando empezamos a recordar sobre el abuso psicológico, físico, hasta violaciones a las hijas de nuestros hermanos y asesinatos también. Se ha denunciado pero las autoridades no hacen justicia cuando se hace la denuncia”.

“Ellos no quieren que se descubra de todo el maltrato que hacen con nuestros hermanos, porque no dejan sembrar porque uno tiene que estar trabajando con ellos permanentemente, más es la deuda, deuda y deuda de nosotros, porque muchos no sabemos ni leer ni escribir”.

“Nunca hemos visto dinero, todo nos han pagado con víveres, con ropa una vez al año, ellos (ganaderos) son los que compran. Lo demás nosotros teníamos que comprarnos vendiendo nuestras gallinitas”.

“Nosotros tenemos certificado de nacimiento y carnet de identidad, pero cuando se hacen las votaciones vivimos una situación crítica, porque los patrones y los terceros nos obligan a votar por uno y después sacan su alcohol”.

“Por eso decimos que somos esclavos, nosotros dependemos de ellos y no respetan nuestros derechos. Cada patrón maneja a sus esclavos como quieren en las elecciones y ellos saben si no votamos como ellos quieren, y el que no vota lamentablemente tiene que irse de su terreno”.

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Bolivia: Democracia en peligro

    Desestabilización de la democracia

katari: Juan Revollo Valencia
Rebelión boliviana
La democracia siempre estuvo en peligro
Los diferentes sectores sociales, sobre todo políticos, que existen en espacios territoriales bolivianos, día tras días, semana tras semana, mes tras mes y año tras año han mantenido en peligro a la democracia bajo el pretexto de que el partido en ejercicio de gobierno no integra o no tiene visión de contemplar en sus planes a las diversidades establecidas en diferentes regiones del país o los mismos gobernantes gustaban mucho del poder para aprovecharse de la paciencia de las bases.

¿No era aquello desestabilizar la democracia? Pero considerar que la democracia actual está en peligro, como muchos políticos manifiestan solamente durante la gestión gubernamental del Movimiento al Socialismo a causa de los diferentes sucesos sociales, sobre todo por los cambios que pretende realizarlos, es llegar a ser la misma tontería de formación personal.

¿Dónde queda la ética personal, sin tocar al profesional, al manifestar que la democracia está en peligro siendo actores de esa desestabilización?

Cito aquí a Doria Medina quien en estas últimas semanas sugiere adelantar las elecciones nacionales llegando así a ser en uno de los primeros políticos, luego estaría “Tuto” Quiroga, en esquiar las necesidades sociales y opiniones de la masa poblacional y, entonces, sembrar la des-estabilidad democrática en Bolivia.

Está claro que no fue a la Asamblea Constituyente a aprender algo más sobre la diversidad sociocultural boliviana.

Años de dictaduras
Sea pues menester recordar que durante los gobiernos anteriores, a la simple provocación de sectores sociales, no se dudaban en el uso de la fuerza y arremeter contra la integridad física de las personas gestores del reclamo por la inatención a sus demandadas.

A comparación de aquellos gobiernos el actual se está reservando de aplicar la fuerza que sinceramente es ya necesario para el control estable de la sociedad.

Algunos años atrás escuchaba sugerencias de parte de personas que habían presenciado las dictaduras (aquellos sucesos que por la lectura de la historia ya conocemos) que se debería establecerse un gobierno Dictador que controlara las convulsiones sociales; que con un gobierno dictador todos nos dedicaremos a trabajar y nadie se ocupará de joder.

No se entiende cómo ahora que el gobierno está encabezado por un campesino, pero ejecutado por los mismos miembros de los partidos tradicionales, ni siquiera recurre a la fuerza pero que le dan el título de gobierno dictador.

Una herida duele y un dolor causa inquietud
Un herido no siempre estará tranquilo, sino después de curarse. La herida causada hace siglos a los pueblos de estos continentes no se podrá curar jamás; la herida social del 2003 costó otra herida política partidista. Esta última es el que causa desestabilización en los procesos democráticos actuales del país boliviano.

Hay muchas verdades falsas que se manejan o existen. Los beneficios que, supuestamente, está dando el gobierno a las áreas rurales no se observan tanto como para envidiarse: sí hay grupos de personas que, si en la pasada era política pertenecían a otros partidos, hoy son beneficiados con grandes e interesantes proyectos.

Los pobres siguen siendo pobres, los ricos son los que siguen aumentando su riqueza; sin ir lejos de la ciudad ¿acaso no se ve en los trabajadores mineros?, los verdaderos mineros gastando la fuerza física por tanto disminuyendo los años de vida, mientras los dueños, aunque hayan aparecido en recientes oportunidades, multiplican o preservan sus años de vida.

No habrá en Bolivia un gobierno estable, porque no habrá un sector social estable
Las historias por las que la sociedad boliviana ha estado transcurriendo no han sido una escuela de aprendizaje ni fue un taller o seminario que enseñara a plantearse metodologías sociales para buscar una sociedad equitativa en todo sentido: fueron más bien oportunidades a no perder por ambiciones económicas.

Digo que Bolivia siempre será inestable no por pesimista, sino porque somos pues incapaces de entender que nos falta interactuar entre características sociales integradas en las dinámicas socioculturales: ideas, características y procesos sociales y tantas otras diferencias enraizadas en cada sector social o grupos culturales. Pasar este proceso para la sociedad será el secreto de llegar a la equidad y estabilidad social y democrática.

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Bolivia: Evitar injusticia

    Para evitar que se cometa una injusticia con Walter Chávez

Ramón Rocha Monroy
Quienes nacimos en plena Guerra Fría y vivimos aún para contarlo, sabemos que el Estado, casi en toda esa época bajo gobiernos reaccionarios, no vacila en acusar de terrorista a quien milita en el campo popular.

Walter ChávezEsa acusación no sólo pesó sobre compañeros que optaron por la lucha armada, sea rural o urbana, sino sobre intelectuales de izquierda, profesores, estudiantes y trabajadores universitarios, poetas y artistas, dirigentes sindicales, periodistas y otros representantes de los movimientos sociales.

Este es el caso de Walter Chávez, periodista e intelectual peruano que desarrolló una vasta labor cultural quizá no menor a la de Gamaliel Churata, fundador de Gesta Bárbara. Chávez hizo un excelente trabajo periodístico en diarios nacionales prestigiosos como HOY, LA RAZÓN y EL JUGUETE RABIOSO, quincenario de prestigio en su momento del cual fue su fundador.

Chávez es ante todo un intelectual, un profesor, un escritor, un periodista. En la lucha interna que todos experimentamos desde muy jóvenes, ganó el hombre político y Walter optó por apoyar abiertamente la candidatura de Evo Morales a la Presidencia, contribuyendo decisivamente a una campaña exitosa que se tradujo en la asunción del primer Presidente indígena de Bolivia y el segundo de América Latina (después de Benito Juárez).

Algunos políticos no le perdonaron esta opción que tomó como cualquiera de nosotros lo hubiera hecho incluso en otro país hermano, porque para apostar por el movimiento popular no existen fronteras. Uno puede suponer los hilos que se movieron para lograr que el gobierno peruano reabra un proceso contra Walter Chávez por el delito de terrorismo y la acusación formal de extorsión en nombre de una organización revolucionaria.

En América Latina, cientos, miles de intelectuales y dirigentes populares hemos sido acusados de terroristas, de extremistas, de subversivos; y a cientos de miles de nuestros compañeros los eliminaron con ese pretexto y sin figura de juicio.

Me temo que ese es el caso de Walter Chávez, y por eso quiero convocar a todos los que fuimos sus amigos y compañeros de trabajo, a sus lectores, a los beneméritos de la utopía, a los viejos y nuevos luchadores por la justicia social, a los perseguidos, encarcelados, exiliados, torturados y acusados de terroristas, para que dirijamos esta carta colectiva a la Corte Suprema de Justicia para evitar que emita un fallo históricamente peligroso en contra de nuestro compañero.

No podemos permitir que se entregue a un compañero peruano sabiendo que todos nosotros, unos más que otros, hemos pasado por el mismo calvario aunque en el fondo sólo tengamos sed de justicia y de una vida mejor para todos.

Les pido que reenvíen esta carta a todas las direcciones posibles de Bolivia, del Perú y de otros países hermanos de América Latina y Europa, a ver si así protegemos la integridad física y moral de Walter Chávez.

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