Ama súa  ama llulla  ama qhella

No seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo. (consigna quechua)

Ésta es la leche que nos alimenta,
nos define al succionar ávidos
las repletas tetas de nuestra madre,
es alfabeto, sombra y luz hasta el fin;
cordón umbilical que ata hombre y comunidad.

En la mar de esas letras que navegan
capitanes por los ríos de nuestra sangre
nos empapan al nacer,
nos fincan en ellas la verdad
de nuestra mirada erguida y veloces nervios.

En ella abrevamos durante la sequía,
en impasses que pretenden rendirnos;
a ella volvemos por claridades;
sabemos que es firme mástil
donde ondea nuestra esperanza,
desde ella reiniciamos la marcha por las demandas.

Y como nada impide a los nevados Mallkus
nos obsequien manantiales de vida,
ningún designio ni fuerza barrerán nuestro silabario,
fundamental espíritu de promesa y batalla;
aún si dispersaran nuestras cenizas
ellas irán preñadas por estos signos de fuego:

Ama súa, ama llulla, ama qhella
―No robes ni mientas: ¡trabaja!―
Ésta es la línea que ahondamos
¡nuestra ante las edades!
y se vuelve cóndor para alzarnos la frente.

 

Autor de estas poesias:
Carlos Vargas Guevara

Si tan sólo

Si conocieras
el polvo ocre del altiplano
cómo el óxido mineral
aumenta volumen al adobe
uniforme  alfombra cerros
la pampa
las calles

Si escucharas
un vegetal perseguido
huele a reivindicaciones
merece adornar tu jardín
su jugo es vida
su pan es completo

Si bendijeras
los caldos nativos
la apisonada tierra barrida
desfiles de pueblo decidido
no habría excusa
lavaríamos el cielo

Si vieras
cómo se acurrucan
las alpacas en el nido
un remolino de mansos cóndores
besaran tu pecho
si bebieras el aire de mi montaña
si bailaras en un copo de nieve

si tan sólo me llevara
tu calor
tu aroma de las mañanas

Vino de Isallavi

Yo me puse a la sombra de un hombre
me vio desnudo temblando de frío
y barre desiertos restaña heridas
Hace como nadie hizo
allana el escollo difícil
enfrenta el supuesto irremediable
exige a los siglos cuanto deben nos cumplan

Camina par a par con vendavales
entra o sale sin miedo de los abismos
se impulsa en aguas que todo restituyen
todo lo dejan limpio y quieren dejarlo nuevo
si las aguas liman asperezas
nivelarán un día los vacíos

Donde me paro
su nombre promete esperanza
fuera de la patria alegres evocan al hombre
tanta familiaridad de abajo al Evo asombra
lo repiten las calles
confluyen en él voces distintas
el aire le insta ¡adelante!
nunca el mundo nos brindó tantas gentilezas

Vino del círculo más pobre
y los pobres lo llevan a su vera
abren surcos nuevos
besan la Tierra que otros vilipendian
reverdecen sendas y reivindican vida
si florece el cacto entre pedrusco
farallones chocarán en agudo brazo

Yo caminé un día buscando la mar
otras aguas turbulentas estaban ahí
lejos de la orilla
en los espejos de mi sangre
multiplicando a quien vino de Isallavi
bajo cuya sombra me puse desde un día


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