España: Juan Carlos de Borbón. Huye del país

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Estado español. Juan Carlos de Borbón, investigado por la Fiscalía, huye del país protegido por el gobierno y el actual rey

El rey emérito español, Juan Carlos de Borbón, ha comunicado a su hijo, el actual monarca Felipe VI, su «meditada decisión» de abandonar el Estado español ante la repercusión pública de «ciertos acontecimientos pasados» de su «vida privada». Según su abogado, permanece «a disposición del Ministerio Fiscal»,pero la realidad es que sabiéndose un delincuente de alta gama se le facilitaron todas las posibilidades de huir del país.

Resumen Latinoamericano / katari.org
Apenas unas semanas después de que el pasado 8 de junio, la Fiscalía del Tribunal Supremo asumiera la investigación de la millonaria comisión de las obras del AVE que, según el criterio de la Fiscalía suiza, habría cobrado el rey emérito español, el Palacio de la Zarzuela ha divulgado un comunicado en el que Juan Carlos de Borbón notifica a su hijo y sucesor, Felipe VI, su decisión de irse a vivir fuera del Estado español. De hecho, grandes medios estatales como ‘El País’ o ‘El Mundo’ subrayan que ya se ha marchado.

Según relata Zarzuela en un comunicado, el rey emérito español recuerda que hace un año decidió expresar su voluntad de dejar de desarrollar actividades institucionales y que ahora, «ante la repercusión pública que está generando ciertos acontecimientos pasados» de su «vida privada», ha decidido trasladarse fuera del Estado español.

«Es una decisión que tomo con profundo sentimiento, pero con gran serenidad», explica Juan Carlos de Borbón, justificando su decisión «para contribuir a facilitar el ejercicio» de las funciones de su hijo como jefe de Estado.

En su carta, el padre del actual monarca alude sin mencionarlo al caso de las supuestas donaciones de Arabia Saudí no declaradas a Hacienda, una investigación que arrancó en Suiza y que está estudiando la Fiscalía del Supremo.

De momento, el Ministerio Público está estudiando la documentación remitida por las autoridades suizas sobre la investigación que mantienen allí abierta por el supuesto cobro de comisiones y que afectaría a Juan Carlos de Borbón, y está a la espera de recibir más información.

En medio de estas informaciones, el pasado 15 de marzo, con toda la atención centrada en la situación del coronavirus y con el estado de alarma recién declarado, Felipe de Borbón anunció que en su día renunciará a la herencia de su padre y que le retiraba la asignación que hasta entonces recibía de los presupuestos del Estado, casi 200.000 euros anuales.

Sin embargo, seguirá siendo miembro de la Familia Real y conservará el título de rey que se le reconoció tras la abdicación, por lo que su estatus se mantiene invariable a pesar de su decisión de irse a vivir fuera del Estado, han informado a Efe fuentes de la Casa Real.

La carta, íntegra
Esta es la carta que Juan Carlos de Borbón ha enviado a su hijo Felipe:

«Con el mismo afán de servicio a España que inspiró mi reinado y ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada, deseo manifestarte mi más absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones, desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad. Mi legado, y mi propia dignidad como persona, así me lo exigen.

Hace un año te expresé mi voluntad y deseo de dejar de desarrollar actividades institucionales. Ahora, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme, en estos momentos, fuera de España.

Una decisión que tomo con profundo sentimiento, pero con gran serenidad. He sido Rey de España durante casi cuarenta años y, durante todos ellos, siempre he querido lo mejor para España y para la Corona.

Con mi lealtad de siempre. Con el cariño y afecto de siempre, tu padre».

Ante esta carta, Felipe de Borbón ha transmitido a su padre «su sentido respeto y agradecimiento ante su decisión».

«El rey desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico», subraya el comunicado de Zarzuela.

A disposición de la Fiscalía
De forma casi simultánea a la divulgación de la citada carta, el abogado de Juan Carlos de Borbón, Javier Sánchez-Junco, ha publicado un escueto comunicado en el que afirma el monarca emérito permanece «a disposición del Ministerio Fiscal para cualquier trámite o actuación que se considere oportuna».

El destino, una incógnita
Ni la carta, ni el comunicado del Palacio de la Zarzuela dando cuenta de la misma, ni el escrito hecho público poco después por el abogado Sánchez-Junco, informan del lugar al que se trasladará el padre de Felipe VI.

La Casa Real española mantiene silencio al respecto y no ofrece pista alguna ante el futuro lugar de residencia del anterior jefe del Estado.

Estado Español: Declaración de Red Roja ante la fuga del rey Juan Carlos

La clave de bóveda sobre la que se ha venido asentando el pillaje supernumerario de las arcas públicas – que se suma a la explotación capitalista – es la monarquía borbónica. Y el rey, muy consciente de todo ello, ha venido exigiendo recibir el diezmo del gran negocio.

Con todas las complicidades políticas, también debidamente remuneradas, el monarca se constituyó en cúpula de la red de corrupción que ha permitido amasar fortunas a los propietarios de las grandes empresas.

Las “mordidas del 3%” que salieron a relucir en Cataluña, son sólo una pequeña parte de la cascada de comisiones y sobornos que han edificado la fortuna del borbón y por debajo de él, de los diferentes niveles de la administración y de las empresas que obtienen beneficios a partir de decisiones políticas.

Los viajes oficiales cargados de empresarios, destacados políticos y altos funcionarios, con el rey a la cabeza, son la imagen viva de la utilización del Estado al servicio del capital.

Es esa cadena de complicidades y delitos, que infecta a todas las estructuras de poder político y económico, la que ha mantenido la impunidad del rey como jefe de la banda de ladrones.

Felipe VI se sienta en un trono anegado en sangre y corrupción. Y lo ocupa por ser el hijo del rey designado por el dictador más criminal que ha conocido la historia de los pueblos del Estado español y también, heredero por parte de madre de la sangrienta y corrupta monarquía griega colaboradora directa de la dictadura fascista.

Los poderes fácticos – el capital y sus aparatos del Estado – con la complicidad del gobierno “progresista”, han obligado al borbón a escapar. Igual que cuando le exigieron la abdicación `pretenden que cambie algo para que nada cambie; y el “emérito” es el chivo expiatorio. En 2014 el detonante fue el miedo a una movilización popular alimentada por las consecuencias de la crisis y a la que se hizo creer entonces que “Podemos” cambiar las cosas mediante las elecciones.

Hoy, ante el tsunami económico y social que se está abatiendo sobre la clase obrera, la decisión ha sido fulminante para intentar apuntalar una monarquía cada vez más débil. Pero ahora, para mayor escarnio, el gobierno y los medios de comunicación del poder, intentan presentar la fuga del ladrón padre como una contribución a la estabilidad del trono del hijo.

La colaboración del gobierno PSOE – Podemos en el encubrimiento del ladrón fugado desvela una vez más su función real de apuntalamiento de todas las estructuras del Régimen del 78 y del gran capital. Y, por supuesto, su nula capacidad para cambiar un ápice el código genético franquista de los aparatos del Estado.

Mientras las cárceles están llenas de presos políticos, cuando están todavía calientes decisiones judiciales que intentan aplastar la libertad de expresión para denunciar a la misma monarquía de jóvenes raperos como Pablo Hasel o mantienen encarcelados a los dirigentes políticos catalanes que organizaron un referéndum, algún ingenuo podría preguntar:

¿Los altos tribunales del Estado pondrán al borbón en busca y captura?
¿Emitirá el Ministerio del Interior una orden de detención internacional?
¿Incautarán sus propiedades como garantía del pago de las enormes cantidades robadas precisamente por ejercer la máxima jefatura del Estado?
Evidentemente, no. Y no se trata de buscar mediante las urnas a otro Podemos más poderoso.

La persecución de quienes reclaman libertad continuará, los muertos seguirán en las cunetas y sus asesinos seguirán muriendo impunes y cubiertos de medallas, mientras los pueblos del Estado español no mandemos al basurero de la historia a todas las estructuras de poder del Régimen que instauró la Constitución de 1978.

En estos momentos en los que la indignación popular pone de manifiesto la debilidad relativa de las estructuras de poder – y la propia huida del borbón es una muestra de ella – Red Roja llama a la clase obrera y a los pueblos del Estado español, así como a las organizaciones capaces de representar su soberanía e independencia a movilizarse contra la monarquía y por la ruptura con todas las instituciones herederas de la Dictadura.

Una tarea pendiente en un camino más largo
Pero acabar con la monarquía y demás instituciones del Régimen del 78 es una tarea pendiente en un camino más largo.

Las crisis – y la que vivimos es de grandes proporciones – son momentos de oportunidad para impulsar la tarea histórica de una organización revolucionaria: contribuir a destruir el capitalismo y construir el socialismo. Sabemos también que ese objetivo requiere diseñar el camino que conduzca hacia la construcción del poder del pueblo y de la dirección política capaz de llevarlo a cabo.

Entendemos que el avance de ambos procesos no es el resultado de declaraciones de voluntad o de decisiones de despacho. Es posible sólo con las energías que la lucha de clases es capaz de desencadenar y a condición de que estas no puedan ser absorbidas y reconducidas a sus propios fines por el poder.

Con la finalidad de introducir elementos de ruptura con el orden actual en las luchas populares por sus necesidades vitales, Red Roja hace un llamamiento al debate para la constitución de un Frente de Salvación Popular1 cuyos puntos cumplan con el objetivo central: ser entendidos como imprescindibles por el pueblo e incapaces de ser otorgados por el poder, al que no cabe más que enfrentarse sin conciliación posible.

Tales elementos son:
1º Expropiación de la banca privada.
2º Negativa a pagar la llamada “deuda pública”.
3º Ruptura con los dictados de la UE.
4º Intervención de las grandes empresas de producción y distribución.
5º Implementar la planificación racional y democrática de la economía.

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