PACHA
(NATURALEZA Y UNIVERSO)

Serapio Mucha Yaros / katari.org
Sobre las vidas comunitarias se han dicho y se dicen diversas apreciaciones que no sitúan en su dimensión plena. Uno de esas afirmaciones es la división de su cosmogonía en mundos contrapuestos: hanaq pacha kay pacha uku pacha como los espacios que existen alejados, separados y divididos. La mayoría de las investigaciones sobre el colectivismo andino inicia con dos problemas epistemológicos: dar la veracidad a todas las narraciones de los cronistas y quedarse con las informaciones de segundo orden. Las etnografías y las sociografías que se efectúan no trascienden la simple recopilación de los datos sobre las expresiones culturales cargadas de confesionalismo romano que se apoderó del pensar, el saber y del creer ancestrales. Las aprehensiones sobre el comunitarismo se realizan desde su nivel religioso en clara minusvalía de su sistema económico.

Es generalizado considerar al COMUNERO como un ser no solamente escindido, sino perdido en los laberintos del clasismo económico, donde su esencia se encuentra desgarrado y su pasado emerge irremisiblemente extraño y ajeno al decurso histórico. A pesar que el Pacto Político admite que el colectivismo y el comunitarismo ancestrales representan el aspecto profundo de nuestra existencia, historia y realidad, por la sobrecarga pasional racial y clasista, se deja en un ámbito de la curiosidad intelectual. La totalidad de los estudios realizados sobre la cuestión indígena y las vidas comunitarias plantean QUÉ significan para la sociedad y QUIÉNES son para las poblaciones jurisdiccionadas. Dicha postura tiene que modificarse: su comprensión ahora tiene surgir de QUÉ Y CÓMO el proceso económico clasista asimila, debilita y busca su destrucción. Tal es la posición del pensar y el saber crítico que adopta un paradigma diferente y un proceso gnoseológico que reconoce la mitología andina.

Penetrar en las profundidades y las interioridades de los Andes implica asumir, defender e imponer en la región Suramericana cuatro sucesos que conforman la esencia del sistema de propiedad comunal de la tierra: (1) el modo de producir aclase que surgió en los inicios de la historia y que prosigue su marcha; (2) el mito cosmogónico de TAWA WAWQIKUNA PANI TAWAKUNA; (3) la comunidad como forma de crear la historia, organizar la sociedad y construir la civilización; (4) la persistencia y la resistencia de la y del comunero como la expresión de la vitalidad orgánica en combate contra la fatalidad. Si los especialistas en la cultura andina dejan de lado alguno de estos elementos fundantes e impulsantes del colectivismo y del comunitarismo, aunque su posición es crítica al orden histórico prevaleciente, quedan en balbuceos sobre la lucha por la vida y la subsistencia de las vidas comunitarias y las comunidades vivas. Otros que convocan a la integración y a la asimilación total escamotean la libertad y la pluralidad que tanto doran, exponen y hasta veneran.

Mientras las razas y las clases sociales oponentes, diferentes y antagónicas al sistema de propiedad comunal de la tierra consideran a las vidas comunitarias y las comunidades vivas como afirma el monseñor Luis Vallejos: “aquél que es visitado por el turista peruano y extranjero al igual que las ruinas arqueológicas y los museos, llevándose sólo de él la impresión de su figura, cargada de colorido por ese estilo típico y que queda impresa en las placas fotográficas, al igual que la esbelta llama que le acompaña en su faena de trabajo”, en los Andes, “sigue en el momento actual siendo el sector más explotado….despojados de sus mejores tierras…. no cesó el pillaje de tierras a los comuneros”. Esta es la realidad que mantiene, legitima y defiende el modo de producir clasista. Esta es la situación que en el Tercer Milenio se busca transformar y revertir.

En términos formales, todas las instituciones y todas las poblaciones, admiten la existencia del sistema de propiedad comunal de la tierra como la forma del proceso económico del comunitarismo. En los hechos y en los sucesos cotidianos, la mayoría poblacional y las instituciones clasistas, por diversos medios y mecanismos buscan destruir el modo de producir aclase y desaparecer al comunitarismo. La propiedad comunal queda confinada a dos acontecimientos: el subsuelo no pertenece a las vidas comunitarias y las comunidades vivas, sino al Estado Nacional que puede enajenar, transferir y concesionar; los recursos disponibles son obtenidos según la legalidad burguesa y no conforme a las reglas ancestrales. De esta manera, el clasismo económico, REDUCE el ámbito existencial colectivo.

Desde sus inicios, el modo de producir clasista, ejecutando cuatro mecanismos atenta contra la seguridad alimentaria y las posesiones: alterando las reglas ancestrales con enmiendas, codificaciones y seriaciones; combinando la cosmogonía con las doctrinas religiosas exógenas; expulsando de las tierras fértiles a las geografías con escasos recursos disponibles de uso inmediato; trastocando la forma de conducción ancestral. Tales eventos muestran que el modo de producir clasista apunta a arrebatar por completo LA BASE ECONÓMICA DEL COMUNITARISMO: la Naturaleza y el Universo que se condensan en el sistema de propiedad comunal de la tierra. Durante milenios este cometido con especializaciones, perfeccionamientos, novaciones y extensiones pretende succionar a las vidas comunitarias y las comunidades vivas. Con el propósito de apoderarse completamente de la territorialidad comunal, utilizando toda clase de las argucias y la astucia, revuelven la superestructura clasista con la cultura primigenia. Introduciendo venenos en elpen sar y el saber ancestrales saturan la mente y la conciencia comunitaria con tejidos de gran valor importados de Oriente.

No son las manifestaciones culturales y las expresiones artísticas que tienen valor para el modo de producir clasista, sino el sistema de propiedad comunal de la tierra al mutar en minifundios, parcelas y lotes. Con la privatización del sistema de propiedad comunal de la tierra atrapan, crucifican e inmovilizan a las vidas comunitarias y las comunidades vivas. Las instituciones milenarias al conocer que EL ALMA COMUNAL se halla en la geografía aprovechada colectivamente, con toda su maquinaria de guerra, arrasan las protecciones colocadas alrededor de la territorialidad comunal. Es paradójico ver cómo la legalidad burguesa choca con su ideología liberal para potenciar las opresiones y los sojuzgamientos.

Con la finalidad de quitar el alma comunal, desde las primeras presencias europeas en América, se abocaron a la tarea de esparcir a las vidas comunitarias y las comunidades vivas en distintas regiones, zonas y localidades donde la obtención de los medios de subsistencia es difícil, complicada y demorada. Los expulsantes y los confinadores tuvieron que reconocer que el comunitarismo es un proceso histórico que sigue alimentando la existencia. Ante la imposibilidad de destruir y desaparecer con prontitud urdieron una estratagema: despedazar la cosmogonía primigenia tirando por doquier los retazos envueltos con las serificaciones. La visión ancestral global, total y universal de las vidas comunitarias y las comunidades vivas emergen en concepciones del mundo fragmentadas. La creencia original que reconoce la consustancialidad con todo lo que existe queda difundida como el politeísmo y la idolatría. Las reglas ancestrales que se concretan en el trabajo son diseminadas en mandatos moralistas. La cosmogonía antigua aparece como un relato ilusorio y una narración fantástica sobre las imaginaciones primitivas. El pensar y el saber ancestrales quedan amansados con rebatiñas y adocenaciones.

La cosmogonía, la creencia y las reglas ancestrales quedaron desparramadas en los Andes, la Costa y en la Selva Suramericana. En lugares cercanos y alejados se observan cual MANKA PAKISQA ASWANA CHIQISQA PUYÑU TUQYASQA las partes de las creaciones y las producciones comunitarias. Algunos especialistas tratan de juntar
y reparar dichas fragmentaciones. Otros simplemente recogen los pedazos que consideran valiosos para exhibir en lugares consagrados. No faltan quienes seleccionan los retazos para armar otras obras al que nominan innovaciones, reciclamientos, reingenierías y restauraciones. Todas las razas y las clases sociales opuestas al comunitarismo tienen los ojos dirigidos a las vidas comunitarias y las comunidades vivas para detectar alguna posesión valiosa que pueden arrancar, despojar y apropiarse. Todas las organizaciones planetarias, los gigantes mundiales y los Estados Nacionales siguen esperando algún tipo de desplazamiento de las poblaciones que operan el sistema de propiedad comunal de la tierra para declarar la inutilidad del colectivismo.

PACHA (La Naturaleza y el Universo)
Presenta a los hijos del sol, la luna, los cerros y de las rocas en la transmisión y la retransmisión recibidas de la conducción de TANTAR LLAWLLINKA PUKRURA QUMUNA durante las décadas sesenta y setenta del siglo XX. Son las décadas marcadas por tres sucesos mundiales: la fragmentación de la materia en sus mínimas expresiones, la existencia del campo comunista y las conquistas intersiderales. Muchos de los especialistas externaron que la ciencia quedó elevada a vaca sagrada por los logros impresionantes en el ámbito de las ciencias de la naturaleza y de la sociedad. En el ámbito del esoterismo resurgen las diversas tendencias de levitación e interlocución con entidades de otros mundos y hasta con las ánimas que revolotean en el purgatorio. Los ateos o los combatientes de la creencia religiosa predican que la transformación de la base económica a la vez en forma instantánea trasmuta las ilusiones y las fantasías prejuiciosas. Los profesionales, sin reconocer su condición de simples operantes y técnicos del modo de producir clasista, se lanzan a laborar en los espacios cerrados donde las pasiones y los ideales quedan abrazados para manifestarse cuando los salarios son congelados y la capacidad adquisitiva queda reducida.

Las comunicaciones, las reglas y las tradiciones recibidas tienen cuatro fuentes: MAMAKUNA HAMPIQKUNALLA, TAYTAKUNA KAMACHIKUQKUNA, HATUNTAYTA QATIKUQKUNA y QUMUNKUNA LLAMKAQKUNA. Son las
fuentes que resguardan, comunican, amplían y conceden YACHAYLLA YACHAYKUNA YACHARIKUY YACHAKUY YACHAY YACHARINAKUNA YACHACHINAKUNA. Son también las fuentes que sincronizan ÑAWPAQ MAWKA MUSUQ HAMUQ. Cada fuente muestra la cosmogonía primigenia, la creencia antigua, las reglas ancestrales y el
pensar y el saber originales de manera especial según su localización, rol en la comunidad y su experiencia en la lucha por la subsistencia. No existen desfases entre las fuentes. Sus comunicaciones presentan la totalidad y la globalidad existencial. Ninguna de las fuentes indica los fragmentos y los retazos de IÑIY YACHAY KAWSAY
comunitarios.

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