«. . . A mi solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones»

El 15 de Noviembre de 1781, un hombre lanzaba esta sentencia a los rostros de sus verdugos.

El territorio de lo que hoy es Bolivia acababa de conocer una de las revoluciones indias más grandes de su historia, la ciudad de La Paz había sido cercada dos veces, un fuego de rebeldía invadía valles y altiplano.

Esta epopeya se frustró por la traición. El enemigo colonialista, valiéndose del engaño, logró capturar al lider de esa rebelión, a Tapac Katari (Julian Apaza).

No hubo odio colonial más grande que el vertido en estas tierras. No hubo masacres y muertes más sangrientas que lo cometidas contra nuestros pueblos.

Tupac KatariTupac Katari capturado, fué sentenciado a morir descuartizado por cuatro caballos. En la plaza del pueblo de Peñas (Q’arq’a Marka) el martir indio estaba rodeado de los representantes del poder colonial:

El cura, representante de la rigidez moralista que procura eliminar la libre conciencia cósmica del cerebro y corazón indio.

El delegado militar, zafio que busca imponer por las armas el poder colonial de su «madre patria».

El corregidor, autoridad encargada de dar la forma civil («civilizada») a la explotación y opresión del indio.

Los notables criollos y chapetones, mediocridad del despreciable aporte europeo, destinado a destruir la armonia de nuestras instituciones de vida social y trabajo.

La orden fue dada y los caballos partieron a los cuatro puntos cardinales.

Su cuerpo descuartizado fue expuesto por todo el territorio de Kollasuyu, como escarmiento a los indios rebeldes:

Su cabeza en el cerro de K’ili K’ili (La Paz); la mano derecha en Ayo Ayo, la izquierda en Achacachi; su pierna derecha en Chulumani y la izquierda en Caquiaviri.

Más tarde su esposa Bartolina Sisa, moriría estrangulada por los mismos verdugos.

TawantinsuyuDesde entonces han pasado más de doscientos años. A pesar de ello, hoy día la realidad es fundamentalmente la misma.

La «liberación nacional» no se ha consumado y los nuevos poderes han acentuado aún más nuestra postergación.

Hoy como ayer el pueblo es víctima de los mismos verdugos simbolizados en la ejecución de Tupak Katari. Empero, la historia es implacable, el destino histórico de los pueblos es de ser libres.

Nosotros somos pueblo y civilización, si el proceso colonialista nos ha convertido en indios, y como indios debemos destruir la opresión y reconquistar nuestra libertad.

Debemos salir de este negro paréntesis para desarrollar nuevamente nuestra creatividad y reconstruir el orden cósmico de nuestra vida social.

Esta página (www.katari.org), fue creado justamente para dinamizar la difusión de nuestra cultura con temas que encierra elementos que pueda provocar la inquietud creadora tan necesaria.

Con la lectura de este pequeño aporte, surjan nuevos pensadores y nuevos pensamientos y estrategias nuevas.

Son temas que tienen una actualidad permanente ya que Bolivia un pais con una cultura enraizada desde hace siglos no cambia la forma de ser una nación dentro de otra nación.
Tupac KatariLas palabras proféticas de Tupac Katari es latente.

Cuando regrese convertido en millones, seremos libres, es decir todos seamos hombres de dignidad y de valor, con inteligencia cósmica y con coraje para luchar.

Tupac Katari tiene la cualidad de retornar convertido en millones en distintas épocas, en distintas luchas tanto urbanas como rurales, en las tierras altas como en las tierras bajas en defensa de las tierras comunitarias.

En 1984, miles de mineros marcharon desde las minas hasta la ciudad de La Paz para plantear sus demandas directamente a los gobernantes, provocando un gran impacto por varios días.

Este tipo de marchas se ha constituido en una forma de lucha recurrente e internalizada por mineros, indígenas, campesinos cocaleros, obreros jubilados y otros.

En octubre del 2003, igual que en 1781, la ciudad de La Paz quedó cercada por indígenas. Si en 1781, el cerco tenía el propósito de recuperar el territorio andino de manos del poder colonial, en el año 2003, el cerco demandó la recuperación de la riqueza del subsuelo y la instalación de una Asamblea Constituyente para redefinir una nueva distribución de la riqueza, establecer un nuevo orden social y acabar con ese ciclo histórico de latrocinios y saqueos.

Tupac Katari retornará para celebrar lo que en 1781 parecía una derrota lo que se convirtió en un mito victorioso. «. . . A mi solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones».

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