Victoria democratica y popular

Victoria democratica y popular

Tito Prado / resumenlatinoamericano.org
La disolución del Congreso de la República decretada por el presidente Vizcarra constituye un triunfo democrático pues se ha puesto punto final a una institución copada por una mafia corrupta inregrada por los partidos Fuerza Popular del ex presidente Alberto Fujimori y el APRA del ex presidente Alan García. Ambos partidos conformaron una mayoría en el Parlamento producto de leyes fujimoristas que hicieron posible la barbaridad de que un partido que alcanzó el 26% de votos tuviera más del 50% de la representación parlamentaria y usaran esa mayoría para intentar copar las instituciones y el propio gobierno.

Estos partidos buscaban asegurar impunidad para sus delitos pero la crisis fue escalando a tal punto que en el seno del Congreso se empezó a gestar un proyecto político conservador, reaccionario y autoritario, que contenía a la mafia fuji-aprista, en la línea de los Bolsonaro y de los Macri que tanto le gusta a Trump. Al cerrar el Congreso no solo se ha asestado un golpe diríamos mortal a la mafia de estos partidos, sino también a ese proyecto autoritario que parecía levantar cabeza en Perú.

La derecha más reaccionaria contó con el apoyo entusiasta de la CONFIEP, el gremio empresarial más poderoso del país, y aglutinó alrededor suyo a otros partidos menores de derecha con presencia en el parlamento con cuál era más que la mafia, era ya un proyecto político. Por eso decimos que hay que valorar en su debida medida este golpe tremendo que ha recibido la mafia corrupta que anida en el congreso. Por supuesto todavía hay mucho por delante pues la derecha va resistir pero el movimiento social que acompaña las acciones de Vizcarra, la declaración de los gobernadores, de los jefes militares, todo esto parece indicar de manera definitiva que la fuerza está del lado del gobierno y que lo otro se irá diluyendo en el camino.

Esa derecha que se nuclea alrededor del presidente del Congreso, Pedro Olaechea, tenía claro el objetivo de sacarse de encima al presidente Vizcarra buscando una vacancia pero el objetivo más estratégico era cerrar el ciclo de crisis con la derrota del movimiento popular y el cerramiento de espacios democráticos que se fueron defendiendo en todo este tiempo. Por tanto la victoria que se ha obtenido con el cierre del Congreso tiene una dimensión inmensa y abre un nuevo momento político en el país, puesto que se ha impedido que la mafia continúe cubriéndose con un manto de impunidad y se a desmontado, al menos de momento, un proyecto reaccionario y autoritario.

¿Qué es lo que queda? pues pasar una política de emplazamiento y de exigencia al gobierno Vizcarra. En primer lugar consolidar la medida ya que hay una resistencia tenaz que va a ofrecer la mayoría congresal y junto con ello abrir un período de transición hacia nuevas elecciones, el 26 enero elecciones complementarias al congreso, el 2021 elecciones generales para congresistas y presidente.

En segundo lugar, reclamar por abrir mayores espacios democráticos, empezando por nuevas reglas para que otras organizaciones puedan entrar en la arena política, dado que las que se aprobaron recientemente son de imposible aplicación por lo menos en las elecciones inmediatas. Nuestra política tiene que pasar al emplazamiento, a la exigencia de que se vaya hasta el final en la la lucha contra la corrupción, de que no haya impunidad, de que se meta en la cárcel a los responsables de estos delitos, que sean expropiados sus bienes, etc.

Y de la mano con la agenda democrática es necesario plantear una agenda social. Porque el gobierno de Vizcarra siendo un gobierno de transición no puede dejar de mirar con urgencia los problemas sociales que conlleva el modelo económico. En ese proceso iremos levantando una alternativa desde el movimiento popular y la izquierda, pero que sea más abarcadora para que nos permita ganar una amplia mayoría social y política para el cambio que el país requiere.

Esta mayoría social y política tiene que expresarse en algunos puntos programáticos claves como es la recuperación de la soberanía nacional sobre nuestros recursos naturales y energéticos, la necesidad de una Asamblea Constituyente para cambiar la constitución del 93 que es garantía del modelo neoliberal; una agenda social que incluya el tema del trabajo, la salud, la vivienda, desarrollo de los pueblos del interior, etc.

Para un sector de la izquierda, esta confrontación en la superestructura política era un lio entre blancos que no nos atañe. Ese a sido un error sectario, una visión unilateral de los acontecimientos en Perú y de la crisis, puesto que, la misma crisis generó esta fractura entre la clase dominante. Y es imposible hacer avanzar el movimiento si no se repara en esas contradicciones y se las aprovechan; Vizcarra para sobrevivir en medio de los embates del fujimorismo se vio en la necesidad de encabezar una serie de reformas con el objetivo de enfrentar la corrupción y de hecho esa bandera le permitió tener un gran apoyo social durante varios meses.

Nosotros no podíamos poner en el mismo plano al gobierno y a la mayoría de congresales aún sabiendo de que representan por igual a sectores del empresariado, que defienden por igual la Constitución del 93, como defienden el modelo económico. Pero a pesar de esas coincidencias entre ellos responden a ubicaciones diferentes que les hizo enfrentarse. Nosotros tenemos que aprovechar esas contradicciones para arrinconar al sector más perverso que refleja la corrupción en el país, esto no significa en modo alguno apoyo o esperanza en el gobierno de Vizcarra pero sí seriedad para entender lo que estaba en juego.

El movimiento social en Perú no deja de ser un factor determinante en todos los momentos de esta crisis de régimen que viene desde el 2016, es más, ha llegado en algunos casos hacer el factor de aceleración de la crisis, recordemos que cuando el ex presidente Pedro Pablo kuczynski, que antecedió a Vizcarra, liberó a Alberto Fujimori, un 24 de diciembre miles de peruanos decidieron ganar las calles sacrificando su noche de navidad para expresar el repudio a la libertad de un genocida y ladrón como es el ex presidente Fujimori.

En todos estos años el movimiento social a dado dura pelea y es el telón de fondo de la crisis, por eso es fundamental que siga activo para asegurar una salida democrática y con ello abrir camino para las grandes transformaciones de fondo que el país requiere.

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